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Crónica:La jornada de Liga | FÚTBOL

Aimar mantiene firme al Valencia

El argentino decide en Tenerife con un gol espectacular

El Tenerife comenzaba a saborear un punto que le sabía a gloria, a tenor del asedio al que le sometía el Valencia, cuando apareció Aimar para sacarse de su mágico repertorio un tiro desde fuera del área que entró como una exhalación en la portería de Julio Iglesias. Ahí se acabó el Tenerife, superado por un rival que no se anduvo con chiquitas: puso el alma en el empeño para conseguir una victoria que le mantiene firme en la pugna por el título.

TENERIFE 0| VALENCIA 1

Tenerife: Julio Iglesias; Manel, Lusenhoff, Alexis; Javi Venta, Jaime (Hugo Morales, m. 60), Basavilbaso; Bino; Martí, Javi López (Xisco, m. 52); y Marioni. Valencia: Cañizares; Curro Torres, Djukic, Marchena, Carboni; Rufete, Albelda, Baraja, Vicente (Fabio Aurelio, m. 80); Aimar (Sánchez, m. 85); y Angulo (Mista, m. 70). Gol: 0-1. M. 67. Aimar bate a Julio Iglesias con un gran tiro desde fuera del área. Árbitro: Daudén Ibáñez. Amonestó a Carboni, Curro Torres, Jaime, Lusenhoff, Manel y Hugo Morales. Unos 18.000 espectadores en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

Tras un arranque titubeante, el Valencia entró en el partido para cercar al equipo de Javier Clemente, que capeó el temporal a duras penas durante el resto del encuentro: unas veces le salvó Julio Iglesias; otras, la mayoría, la falta de contundencia de los delanteros valencianistas, que dispusieron de ocasiones a porrillo. Primero fue Albelda quien remató de cabeza un centro de rosca de Vicente; luego fueron Angulo y Aimar los que desaprovecharon una excelente ocasión fabricada por Carboni, que, a punto de cumplir los 37 años, se exprime en cada partido: sus cabalgadas por la banda izquierda hicieron daño al Tenerife. En una de éstas, Carboni irrumpió en el campo del rival, hizo la pared con Vicente y centró al área, donde Angulo primero y Aimar después fallaron en el remate. Poco después Vicente envió el balón al larguero y Rufete puso en aprietos a Julio Iglesias, que salvó los muebles con una buena parada.

Todo esto fue tras un inicio frenético del Tenerife, que a los 33 segundos ya puso un nudo en la garganta al Valencia: Martí se plantó solo ante Cañizares, que, muy atento a la jugada, frustró la mejor ocasión del Tenerife en el primer tiempo. En esta jugada quedaron en evidencia Djukic y Marchena, ayer titulares ante las ausencias por lesión de Ayala y Pellegrino.

La pinta del Valencia auguraba un encuentro enredado y escaso en ocasiones. Fue todo lo contrario. Con Angulo solo arriba, en plan Piojo López, el Valencia parecía encomendarse al contragolpe o a alguna acción fulgurante. En principio, se topó con un Tenerife que buscó con ahínco la portería de Cañizares. El equipo isleño llegó a menudo al área valencianista, pero nunca, excepto en su primera ocasión, dio sensación de peligro.

El dibujo del Valencia descolocó a la defensa del Tenerife. Sin delanteros que marcar, la zaga isleña tuvo que estar atenta a muchos frentes y ninguno fijo: la movilidad de Angulo, la presencia entre líneas de Aimar, la explosividad de Rufete...

Jugando al límite, con entradas muy duras, el Valencia de Rafa Benítez puso en funcionamiento su maquinaria. Con un Aimar muy activo, listo siempre para recibir, distribuir y romper la monotonía, se adueñó del choque con autoridad. A falta de un goleador, fueron los centrocampistas quienes asumieron el protagonismo ofensivo. En este sentido, echó de menos a Baraja, desaparecido en el primer tiempo.

Nada cambió tras el descanso. Aunque más cansado debido al derroche físico mantenido durante la primera parte, el Valencia se lanzó a por un Tenerife cuyo juego perdía consistencia a marchas forzadas. Quien más incordió a la defensa valencianista fue el argentino Marioni, que mantuvo una dura pugna con Djukic. Éste evidenció que no ha perdido un ápice de su solvencia. Aunque eclipsado por Ayala y Pellegrino, Djukic sigue siendo un excelente jugador.

El Valencia recuperó en la segunda parte a Baraja, que asumió el mando del equipo. El centrocampista madrileño, cuyo juego es vital para su equipo, comenzó a poner en aprietos a la defensa isleña, impotente ante al acoso a que fue sometida por el Valencia, que tiró con todo. Convencido de la victoria, de su superioridad, el Valencia apuró sus opciones hasta última hora. Benítez sacó al campo a Sánchez por un agotado Angulo, que se ganó las lentejas con una actuación llena de entusiasmo. Por ese camino, a Angulo le espera un papel protagonista en el último tramo de la temporada. Le suele ocurrir todos los años. Le ocurrió con Ranieri y con Cúper. Y ahora le ocurre con Benítez. Su juego crece a medida que avanza el curso.

Con el Tenerife achantado, pidiendo la hora, apareció Aimar para dinamitar las esperanzas del equipo de Clemente. El crack argentino le pegó con todo a la pelota. Y eso que dicen que no sabe chutar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de marzo de 2002