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Crítica:Peugeot 307 SW

Una combinación muy práctica

El comportamiento dinámico y la línea de los turismos se une a la flexibilidad interior de los monovolúmenes. Cuenta con siete asientos y muchas combinaciones para variar el espacio de carga y el de los pasajeros. La carrocería del 307 da soluciones que amplían su funcionalidad familiar.

Una síntesis muy conseguida. El 307 SW reúne las ventajas estéticas y dinámicas de los turismos y la funcionalidad de los monovolúmenes. Y esta combinación refuerza sus virtudes como coche familiar.

Si el lanzamiento del Peugeot 307 berlina aportó nuevas soluciones interiores que ampliaban su sentido práctico en el uso familiar -más altura interior y muchos huecos para objetos-, la versión break destaca también por su carácter innovador. El nuevo 307 SW representa una reinterpretación de las carrocerías break y refresca su diseño aplicando muchas soluciones de los monovolúmenes, desde las siete plazas con asientos individuales a la flexibilidad para variar el espacio de carga o la posición de los pasajeros según las necesidades.

El 307 SW estará disponible en España el 15 de abril con unos precios desde 16.970 euros en la versión más económica (1.6 16v.).

Una carrocería y dos alternativas

La carrocería familiar del 307 mide 4,42 metros de longitud, 22 centímetros más que las de 3 y 5 puertas. Todas comparten la misma base, pero Peugeot ha aumentado 10 centímetros la distancia entre los dos ejes de la versión familiar y casi otros 12 más el voladizo de la zona posterior para ofrecer un interior más amplio y con más maletero. Partiendo de este 307 alargado, la marca francesa ha diseñado dos propuestas diferentes. Por una parte el Break, un familiar convencional de cinco plazas fijas y portón de carga. Y por otra el SW, también para cinco adultos, pero con todos los asientos individuales y la posibilidad de añadir una tercera fila con dos plazas más para niños, que se ofrecen como opción por 250 euros cada una.

Este desdoblamiento de propuestas permite a Peugeot competir en dos frentes a la vez. El Break se enfrentará a los familiares convencionales (Focus Wagon, Astra Caravan...). Y el SW se situará como una nueva alternativa a los monovolúmenes compactos tipo Scénic e incluso Zafira. Pero con siete plazas y unos precios entre un 5 y un 10% más asequibles que ellos, porque tiene un diseño y fabricación más sencillos y comparte más elementos con sus hermanos de gama.

Una jugada casi perfecta que amplía la oferta y aumenta el mercado potencial para intentar vender 120.000 unidades al año (12.000 en España), un 30% del Break y el otro 70% del SW.

Las ventajas del diseño

Si la versión Break tiene un interior normal, aunque con un maletero espectacular, el aprovechamiento del espacio y los múltiples huecos para objetos que caracterizan al 307, el SW aporta una serie de virtudes que marcan la diferencia con sus competidores.

Este coche ofrece casi todas las ventajas de los monovolúmenes y ninguno de sus inconvenientes. Es más alto que un coche normal, pero no provoca rechazo porque no tiene línea de furgoneta. En consecuencia, ofrece una aerodinámica más eficaz (CX:0.32) y un peso más ajustado (apenas 100 kilos más que la berlina) que no penalizan las prestaciones, consumos y comportamiento dinámico. El SW se conduce con la agilidad de un coche normal y no acusa las inercias laterales en las curvas ni el peso de los monovolúmenes al frenar. Pero aparte de no exigir renuncias en la calidad de conducción o la imagen externa, tiene unos precios más asequibles.

Cuatro motores

El SW se venderá con cuatro motores: 1.6 16v. (110 CV) y 2.0 16v. (138 CV), en gasolina, y 2.0 HDI turbodiésel (90 y 110 CV). Todos incluirán de serie seis airbags, ABS, climatizador y techo panorámico con cortina eléctrica, entre otros detalles.

AL DETALLE

- CASI COMO UN MONOVOLUMEN El 307 SW ofrece casi las mismas soluciones que un monovolúmen compacto. Tiene 16 configuraciones posibles y es más completo que la mayoría, porque ofrece hasta siete plazas, como el Zafira, pero todas individuales y las cinco de atrás extraíbles. Este Peugeot permite deslizar en longitud los asientos de la fila del medio: 9 centímetros los de los lados y 13 el central. Este último es más estrecho que los otros y se puede acercar más hacia delante para que el copiloto pueda atender a un niño sin quitarse el cinturón. Además, se pliega y forma una mesa. Los respaldos de la primera fila llevan bandejas plegables y los de la segunda se regulan en inclinación (seis posiciones). Pero los asientos de la tercera fila son pequeños y sólo sirven para estaturas inferiores a 1,6 metros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de marzo de 2002

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