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EL CONGRESO DEL PSE

Patxi López no consigue integrar en su ejecutiva a todas las tendencias del PSE

Totorika dice que trabajará con 'lealtad', aunque se niega a ser la 'guinda' del 'pacto orgánico'

El nuevo líder del PSE, Patxi López, sacó ayer adelante su ejecutiva con una adhesión del 64,31%, pero fracasó a la hora de integrar tanto a los seguidores de Nicolás Redondo, sector que en este congreso encabezaba Carlos Totorika, como al Nuevo Socialismo Vasco de la guipuzcoana Gemma Zabaleta. Totorika se negó a ser 'la guinda' de un 'pacto orgánico' cocinado por las ejecutivas de Vizcaya y Guipúzcoa (Pacto de San Marcos), y Zabaleta criticó al secretario de organización del PSOE, José Blanco, por asegurar que la integración no fue posible porque el resto 'no había querido comprometerse'.

López asume que los 'recelos y quizá heridas abiertas' impidieron la integración

Blanco sostiene que el sector ganador presentó a las otras dos corrientes 'una propuesta para que se sumaran a la dirección, pero no quisieron comprometerse' en la nueva ejecutiva. Una dirección que, en todo caso, sale apoyada por más del 60% por primera vez en los dos últimos congresos. Redondo sacó su dirección, entre pitidos y abucheos, en noviembre de 2000 con el 51%, y en 1997 con el 59%.

Según el dirigente federal, la composición de la nueva ejecutiva, en cualquier caso, 'es irrelevante', ya que, a su juicio, 'lo importante de este congreso extraordinario era tener una línea estratégica, una línea política, una apuesta decidida por trabajar por la libertad'.

No lo vieron así los excluidos. De hecho, las aguas del socialismo vasco bajaban ayer turbias en la clausura del cónclave. Los dos sectores que han quedado apartados de la nueva dirección mostraban sin disimulo su disconformidad con las maneras con las que López había intentado la 'integración' en el PSE. López reconoció en su discurso su fracaso y atribuyó la falta de integración a que había 'demasiados recelos, desconfianzas y, quizás, heridas abiertas' en el proceso precongresual.

El sector de Totorika ya había decidido en una reunión nocturna de más de dos horas con sus delegados afines que no se integraría en la nueva ejecutiva. Aun así, este grupo mostró su cara más amable a través del alcalde de Ermua, quien anunció su disposición a trabajar con 'lealtad' con López, aunque defendiendo con 'firmeza' sus tesis políticas e ideológicas, para conseguir el objetivo prioritario: 'Derrotar a ETA'.

Interrogado por los periodistas ante la posibilidad de que la 'nueva etapa' abierta por López y su equipo en el PSE-EE pudiera suponer una 'traición' al electorado que les votó en las pasadas elecciones autonómicas (250.000 personas apoyaron la candidatura de Redondo el 13 de mayo de 2001), el alcalde de Ermua, de manera elegante, dijo que 'en ningún caso' se puede hablar en esos términos. Aunque sí aclaró que pese al 'voto de confianza' que su sector (su candidatura logró la víspera el 37% de los delegados) otorga a la nueva dirección, seguirá trabajando por el proyecto que él defiende. 'Cuentan con nuestra lealtad, que no lo duden', comentó Totorika antes de que sus 182 delegados (el 35,68%) votaran en blanco a la nueva dirección. Un proyecto basado en la 'rebelión democrática y cívica' contra ETA desde la 'firmeza democrática'.

'Partido dinástico'

Sin embargo, buena parte del equipo de Totorika -el ex consejero José Antonio Maturana, el profesor universitario Paco Llera, la eurodiputada Rosa Díez, entre otros- fue expresamente contundente con los supuestos métodos empleados por López para la 'integración'. Llera habló de que el PSE se ha convertido en un 'partido dinástico forjado en el 'apaño orgánico sin ideas'.

Maturana explicó que en la reunión mantenida entre los delegados herederos de Redondo se pusieron encima de la mesa todas las posibles respuestas tras la derrota. 'Y valoramos que en esta situación tan dura, también era posible la integración, pero la propuesta de López ni fue seria y mucho menos integradora. Era un contrato de adhesión intocable', remarcó.

Este sector pidió que su peso en la nueva dirección fuera similar al logrado en la elección del secretario general, un 37%, algo considerado imposible por el nuevo líder, que quería reducir al máximo la Ejecutiva y ampliar la presencia femenina. Al final, la dirección diseñada por López sumó 328 votos.

Totorika explicó que López simplemente le llamó para ofrecerle a él entrar en la dirección y a otros dos miembros de su sector. Pero el núcleo duro de la dirección, sobre todo la presidencia en manos del ideólogo del Pacto de San Marcos, Jesús Eguiguren, estaba fuera de toda negociación. Totorika aseguró ayer que 'estar en la Ejecutiva del PSE no es la única forma de hacer política' y dijo que habrá que esperar a ver hacia dónde dirige Patxi López el partido. 'El tiempo lo dirá', expresó, y también el electorado en las próximas elecciones locales.

La parlamentaria y líder del Nuevo Socialismo Vasco, Gemma Zabaleta, fue informada del núcleo duro de la dirección, pero no se entabló una negociación real, ya que la integración de Zabaleta en la dirección estaba de alguna manera vetada por el sector guipuzcoano de lidera Eguiguren.

En cualquier caso, el sector ganador de congreso interpretó el apoyo final a la dirección en términos de 'generosidad de parte de Álava, pero también del sector de Gemma y de algunos seguidores de Totorika', según fuentes del equipo que ha ayudado a López a convertirse en secretario general del PSE-EE. La primera prueba de fuego de López será hoy con el anuncio del alcalde donostiarra, Odón Elorza, de romper el pacto con el PP en el consistorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de marzo de 2002