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Ejemplos de ilegalización en Francia y Alemania

En Alemania existe la posibilidad de ilegalizar a un partido (ahora se tramita la prohibición del Partido Nacional Democrático Alemán, de extrema derecha), pero las restricciones para tomar esta determinación, que corresponde al Tribunal Constitucional, son muchas. Según el artículo 21 de su Constitución, la ilegalización sólo puede ser solicitada por el Gobierno y las dos Cámaras del Parlamento.

Para que un partido pueda ser considerado como 'anticonstitucional' y, por tanto, ser prohibido, se tiene que probar que sus fines políticos y la actitud de sus miembros busquen 'perjudicar' o 'eliminar' el orden liberal democrático y/o 'amenacen la existencia de la República Federal de Alemania'. En concreto, es necesario demostrar que la agrupación en cuestión asuma una actitud 'agresivo-beligerante' frente al orden constitucional. El procedimiento dura años. Una vez decidida la ilegalización, quedan prohibidas tanto las actividades de sus miembros como la exhibición de sus símbolos.

Desde el final de la II Guerra Mundial, en Alemania sólo se han ilegalizado dos partidos. En 1952 se prohibió el Partido Socialista del Reich, en el que se intentaron reagrupar los nacionalsocialistas. Después, en 1956, tras un procedimiento de cinco años, el Tribunal Constitucional prohibió el Partido Comunista Alemán (KPD) por buscar 'una dictadura del proletariado', informa Ciro Krauthausen.

Una ley de 1936

En 1987 el Gobierno francés procedió a sus últimas ilegalizaciones de movimientos políticos. Para ello se amparó en una ley de 1936, modificada en 1972 y ampliada por un decreto de 1980. El marco general de la ley se limita a considerar la posibilidad de poner fuera de la ley a las 'organizaciones que subviertan el orden público'. Ese enunciado tan vasto se ha concretado luego y hoy sólo pueden ser perseguidas las organizaciones que 'fomenten la discriminación y propaguen el odio y la violencia raciales'.

En ese año de 1987, con Jacques Chirac como primer ministro, se ilegalizó el movimiento independentista Iparretarrak (Los del Norte), que había protagonizado en el País Vasco francés atentados violentos contra varias establecimientos y símbolos del Estado, así como contra gendarmes. También quedó fuera de la legalidad el grupúsculo neonazi Federación de Acción Nacional Europea (FANE), que había conseguido en dos ocasiones anteriores ver como el Consejo de Estado revocaba otras prohibiciones. Y, siempre en 1987, se ilegalizaron A Riscorsa, un movimiento intependentista corso al que se responsabilizaba de actos violentos, y Al El Beit, por promulgar un Islam intolerante y fanático, informa Octavi Martí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de marzo de 2002