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Crítica:ESCAPARATE

¿Para niños? Para todos

La renovación del libro ilustrado vive un buen momento impulsado por tres pequeñas editoriales. La oferta, con originales imágenes, incluye un libro que invita a los niños a vivir sin miedo, propuestas experimentales y la recreación de un cuento de Miró.

La especialidad del libro ilustrado, aún escasa en la edición española, ha experimentado una interesante evolución en los últimos años, propiciada por la aparición de pequeñas editoriales independientes, de las que son un buen ejemplo la madrileña Kókinos, la gallega Kalandraka y la valenciana Media Vaca. Las tres, y cada una a su manera, están impulsando la renovación del género, a base de riesgo, imaginación y un inusual idealismo: sólo quieren publicar buenos libros y su producción, limitada y distribuida selectivamente, se ajusta estrictamente a esos parámetros de calidad. Cada libro es único, casi artesanal, y por eso no hay en sus catálogos títulos 'de relleno', como es habitual en las grandes colecciones. La buena noticia es que, contra todo pronóstico, estas tres pequeñas editoriales venden y han conseguido, además de un merecido prestigio, hacerse un hueco en el mercado.

Dentro del sombrero

Juanjo Sáez. Kókinos. Madrid, 2001. 48 páginas. 10,52 euros.

Kókinos, la más pequeña de las tres, con una media de 2-3 títulos al año, ofrece una exquisita selección de álbumes extranjeros, y ha comenzado a editar también excelentes originales españoles. Dentro del sombrero, de Juanjo Sáez, su novedad más reciente, es un precioso libro para pequeños en el que el autor ha conjugado recursos narrativos antiguos -las aleluyas de las primeras historietas y los intertítulos rimados del cine mudo- con un diseño moderno -pequeños dibujos que reclaman la atención del lector desde desnudas páginas en blanco- y un estilo naíf, buscadamente infantil, con un resultado extraordinariamente expresivo. Un libro muy divertido, con un mensaje vitalista y alegre -el protagonista, Miguelito, siempre ha vivido metido en un sombrero, y no sabe que existe 'el mundo'-, que invita a los niños a vivir sin miedo y a descubrir las cosas buenas de la vida.

Media Vaca, que viene editando unos cuatro títulos al año, y que acaba de obtener el Premio al Mejor Libro Valenciano por Los niños tontos, de Ana María Matute, ilustrado por Javier Olivares, es la propuesta editorial más provocadora: su concepto de 'libros para niños' es lo menos parecido a lo que comúnmente se entiende por libro infantil. Desde el formato y el diseño hasta la selección de títulos y autores, sus libros son propuestas experimentales, alejadas de los caminos trillados, que tan pronto ofrecen álbumes ilustrados sin palabras, como recuperan la voz de escritores, filósofos y poetas olvidados o convierten en imágenes las greguerías de Gómez de la Serna. Libros, en definitiva, muy especiales, que van encontrando su público entre los coleccionistas adultos y los lectores adolescentes curiosos. Su último título, El mundo al revés, de Miguel Calatayud, es un catálogo de despropósitos, un auténtico recital de ingenio y estilo, en el que el autor muestra a través de 40 láminas a doble página ese mundo paradójico al que se refiere el título. Y que comienza con la sorprendente elección de una paleta de colores -gris, ocre, blanco y negro-, totalmente opuesta a la habitual en Calatayud -de colores y tonalidades brillantes-; sigue por la compaginación del libro, que empieza por el final; continúa con un índice que va de atrás adelante, y culmina en una magnífica serie de estampas (Caperucita Feroz, Torito torero, El mejor amigo del perro, Los trofeos del ciervo, Por el mar corre la liebre...) a cada cual más disparatada y sugerente.

El caso de Kalandraka es el más curioso. Pequeña y artesanal, se ha convertido, en apenas cuatro años, en un selecto y activo sello editorial. Comenzó agitando el panorama del libro ilustrado gallego, con autores e ilustradores propios; en su segundo año de vida consiguió el Premio Nacional de Ilustración (El pequeño conejo blanco, de Óscar Villán); edita ya en las cuatro lenguas del Estado; ha recuperado importantes obras de los llamados 'clásicos contemporáneos' del libro ilustrado y acaba de abrir sede en Barcelona. Para celebrarlo, ha editado El quadre més bonic del món (El cuadro más bonito del mundo), de los catalanes Miquel Obiols y Roger Olmos, un cuento fantástico inspirado en Joan Miró. En él, cinco revoltosas manchas de color se escapan del estudio del pintor en Mallorca y viajan hasta Barcelona tiñendo de colores todos los sitios por donde pasan. Un texto aventurero y abierto a la imaginación de los lectores (de ocho años en adelante) que, además, gracias al original trabajo de Olmos, sirve para familiarizar a los niños con el universo plástico de Miró.

El cuadro más bonito del mundo. Miquel Obiols. Ilustraciones de Roger Olmos. Kalandraka. Pontevedra, 2001. 36 páginas. 13,04 euros. El mundo al revés. Miguel Calatayud. Media Vaca. Valencia, 2001. 102 páginas. 18 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de marzo de 2002

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