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La UEFA cierra la frontera con Israel

El organismo europeo decide que el Hapoel-Milan del día 14 se juegue en terreno neutral

Lo que no consiguieron ni el Parma, ni el Chelsea, ni un puñado de equipos que en más de una ocasión han solicitado no viajar a Israel, lo ha conseguido el Milan, el club de Silvio Berlusconi, a la sazón presidente italiano, que ayer recibió la noticia de que el partido correspondiente a los cuartos de final de la Copa de la UEFA que debía disputar su equipo el próximo día 14 en Tel Aviv, ante el Hapoel, se jugará en campo neutral. El anuncio lo hizo la UEFA, que ha suspendido hasta nueva orden todos los encuentros internacionales que, bajo su tutela, deberían disputarse en Israel en las próximas fechas, al considerar que la escalada de la violencia en la zona no permite correr riesgos. Se da el caso de que es la primera vez que un equipo de fútbol israelí llega a los cuartos de final de una competición europea.

A la misma hora en la que se conoció la noticia, los jugadores del Tau Vitoria permanecían encerrados en su hotel de Tel Aviv, a la espera de que llegara la hora de trasladarse al Palacio Yad Eliyahu, recinto donde anoche se enfrentaron al Maccabi en partido de la Euroliga de baloncesto.

'Hemos visto con gran preocupación el aumento de los incidentes trágicos y la escalada de violencia que se vive ahora en Tel Aviv, por lo que hemos tenido que tomar medidas'. Así justificó Gerhard Aigner, secretario general de la UEFA, la decisión tomada. Una decisión que, sin embargo, no se produjo en otras ocasiones. Precisamente en la anterior ronda de la Copa de la UEFA, otro club italiano, el Parma, pidió no tener que viajar a Tel Aviv. La UEFA dijo entonces que no existía peligro alguno, por lo que rechazó la petición del Parma. Benarrivo, capitán parmesano, dijo entonces ser tratado como 'una mercancía'.

Una situación similar se vivió en el mes de octubre cuando, en la segunda ronda de la misma competición, el Chelsea tuvo que enfrentarse al Hapoel. Sus directivos no pidieron la suspensión, pero borraron de las camisetas la publicidad de su patrocinador árabe. La medida, sin embargo, no convenció a seis jugadores, que se negaron en redondo a viajar a Israel. En ambas eliminatorias, el ganador fue el Hapoel de Tel Aviv.

La medida tomada por la UEFA, que no desveló en qué ciudad se disputará el Hapoel-Milan, provocó la reacción inmediata de las autoridades israelíes, que se pusieron en marcha para intentar convencer al máximo organismo del fútbol europeo de lo erróneo de su decisión. De hecho, el ministro de Deportes israelí, Matan Vilna, se desplazará hoy mismo a Ginebra para interceder ante los responsables de la UEFA. El asunto ha provocado, incluso, la mediación tanto del primer ministro, Ariel Sharon, como del máximo responsable de Exteriores, Simón Peres.

Los aplazamientos a nivel deportivo provocados por el conflicto de Oriente Próximo se remontan al año 91, cuando el inicio de la Guerra del Golfo obligó a la FIBA a suspender todos los patidos de baloncesto de competiciones europeas que debían celebrarse en Israel. Ya en el año 2000, el Real Madrid tuvo éxito al ver cómo se suspendía el partido de la Euroliga que debía llevarle a la cancha del Hapoel Jerusalén. No le ocurrió lo mismo a Estudiantes, que se quedó con las ganas de aplazar su partido ante el mismo equipo ante la negativa de la FIBA, que se mostró inflexible con dos equipos españoles de baloncesto femenino, el Halcón Viajes y el Caja Rural, por negarse a viajar al país hebreo.

En los últimos tiempos, la suspensión más sonada se produjo en el Israel-Austria correspondiente a la fase de clasificación del Mundial 2002. La caída de un avión procedente de Tel Aviv en el Mar Negro empujó a la FIFA a aplazar el encuentro, medida que fue calificada por los israelíes de 'escandalosa'. Finalmente, el partido tuvo lugar 23 días después, aunque 10 futbolistas austriacos se negaron a desplazarse, lo que no tendrá que hacer ningún jugador del Milan, tras el cierre de la frontera israelí por parte de la UEFA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de marzo de 2002