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El Supremo confirma las indemnizaciones de Electroquímica

El Tribunal Supremo ha confirmado las indemnizaciones de 60.101 euros a tres ex trabajadores de Electroquímica que desarrollaron su actividad profesional sin las adecuadas medidas de seguridad. En esta primera sentencia del alto tribunal se da la razón a los empleados, que padecen una enfermedad denominada hidrargirismo, contaminación por mercurio.

El Supremo avala así las sentencias de los juzgados de lo social de Jaén y la del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, recurridas en ambos casos por Industrias Aragonesas y Uralita (las empresas que compraron Electroquímica). Otros 17 trabajadores están a la espera de una resolución del alto tribunal.

La cantidad se les concede al considerar los tribunales que la invalidez total que padecen está relacionada con la conducta negligente de la empresa, que durante el tiempo que estuvo en funcionamiento no advirtió a sus empleados de las medidas de seguridad que debían adoptar para evitar que el mercurio se introdujese en sus cuerpos. Esta empresa mantuvo su actividad desde 1971 hasta 1992 y se dedicó a la fabricación de lejías y sosa.

Los ex trabajadores, reunidos ayer en asamblea en la localidad de Úbeda, conocieron la noticia de la sentencia del Supremo de boca de sus abogados, Filomeno Aparicio y Juan Martínez Pancorbo. Una vez que se ha fallado a su favor, los antiguos empleados podrán cobrar ya las indemnizaciones, que quedaron en suspenso tras el recurso presentado por los propietarios.

La asociación que agrupa a este colectivo de afectados tiene previsto continuar con las acciones legales encaminadas a conseguir que les sea reconocida la enfermedad profesional y la invalidez total al conjunto de la plantilla. Ahora tienen previsto actuar contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social, ante la negativa de éste a conceder las pensiones reclamadas.

Junto con las medidas judiciales los antiguos trabajadores de Electroquímica tienen previsto continuar con las movilizaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de marzo de 2002