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Antonia San Juan y Liberto Rabal, invitados a 'Escenas carcelarias'

El grupo de teatro Yeses estrena 'Retazos de amor y desencuentro'

Una mujer presa tiene un sueño, de libertad y de añorada presencia masculina. La mujer es una presa de verdad, aunque la celda está en un escenario y sus palabras las repite como un espejo una actriz, Antonia San Juan. Su fantasía masculina es un actor, y es Liberto Rabal. Estos dos personajes populares se sumaron ayer, en Escenas carcelarias, al último espectáculo del grupo Yeses, en el teatro Pavón.

Las propias componentes de Yeses -dirigidas por Elena Cánovas- escribieron esa historia, un elemento más del montaje de hora y media titulado Retazos de amor y desencuentro, que incluye textos de conocidos autores, como Francisco Nieva, responsable de Caperucita y el otro, o Paloma Pedrero. La producción corre a cargo de la Dirección General de la Mujer de la Consejería de Trabajo de la Comunidad de Madrid.

Estos retazos teatrales de Yeses, fiel a su cita anual con la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora (el 8 de marzo), los dibujan once actrices con una media de edad de 25 años. De origen español y colombiano, su casa está en la cárcel de Alcalá-Meco, donde cumplen condenas 'por delitos contra la salud pública'. Para ellas, su actividad más saludable en la actualidad es trabajar en una compañía teatral. Y como un grupo de cómicos, tras el estreno del foro emprenderán una gira por distintos municipios. El miércoles, en el teatro Jacinto Benavente de Galapagar; el jueves, en Valdemorillo; el viernes, en Parla; el sábado, en Majadahonda; el domingo, en Becerril de la Sierra; el lunes, en Tres Cantos; el jueves 14, en La Cabrera, y el domingo 17, en Alcobendas. El encuentro con el público será siempre a las seis de la tarde.

Yeses saltó sorpresivamente al panorama cultural en 1985, desde la antigua prisión de Yeserías. Elena Cánovas, antigua estudiante de arte dramático, completó su perfil de funcionaria con el de directora escénica, y aún hoy, convencida de que 'es una terapia para las internas', sigue agitando con entusiasmo la factoría del teatro de la cárcel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 2002