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Reportaje:

La maldición del peroné partido

El Celta suma cinco jornadas sin ganar y un solo gol a favor desde que se lesionó el argentino Berizzo

Cuando Eduardo Berizzo pronunció aquella frase camino de ser célebre, todos lo tomaron por una broma: 'Dejo a mis compañeros líderes; a ver qué hacen sin mí'. La clásica fanfarronada del jefe del vestuario, que regresaba de Mallorca con el equipo líder y el peroné pulverizado. Cinco jornadas después, el Celta sólo ha sumado dos puntos, ha recibido seis goles y ha sido desplazado incluso de los puestos de UEFA. Y el chiste del Toto comienza a parecer más bien una maldición.

De la importancia del central argentino para su equipo habla el efecto que surtió su fichaje, en diciembre de 2000, con el grupo al borde del abismo del descenso. Llegó y el Celta despegó, y aquella sensación de impotencia que parecía olvidada vuelve ahora a querer arrastrar al equipo.

Sobre todo un dato demuestra que trasciende lo futbolístico la importancia de un tipo con semejante carácter de ganador: al Celta se le ha ido un defensa y ha dejado de marcar goles. Era el equipo más anotador del campeonato y lleva uno en cinco jornadas. En parte porque su fútbol sale más sucio desde el primer pase, pero sobre todo porque el grupo ha quedado huérfano de líderes.

Hasta que llegó Berizzo era Karpin el único que mandaba en el vestuario. El protagonismo del ruso se ha ido apagando, hasta el punto de reconocer que la gran inconveniencia de su ausencia. 'Es un jugador importante en todos los sentidos, como Hierro para el Madrid o Sergi para el Barça', resume Karpin. Si alguien comulga con esta impresión es el entrenador del Celta, Víctor Fernández.

Apoyado en sus muletas, Berizzo sigue día tras día los entrenamientos de A Madroa, incluso cuando son sólo para voluntarios, como el de ayer. El Toto sabe de su importancia en el vestuario, y ya que no puede pisar la pradera, propaga en la caseta su discurso de optimismo a quien quiera escucharle.

No hay jugadores más competitivos que los argentinos. 'Tienen algo especial', reconoce Karpin. El modelo es Simeone, el equilibrio necesario entre talento y mal humor. Lo asegura Berizzo: 'Simeone es un modelo. El típico argentino agresivo, que contagia'. Tiene una teoría: 'En nuestro país la vida diaria es presión, urgencia, necesidad, y el fútbol es un medio para ganar, para ir a por todas'. Es tan apasionado que se bate el cobre entre gimnasios y piscinas para apurar la única posibilidad entre mil que le conceden los médicos de recuperarse para el Mundial.

Ni el castigado tobillo de Berizzo ni sus 32 años han evitado la renovación. Horacio Gómez, el presidente del Celta, se la ha firmado en cuanto empezó a creer en la maldición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 2002