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El Ayuntamiento de Barcelona rectifica y no construirá torres en el Eix Llacuna

Ni 72 metros, ni 56; como mucho, 48. Los edificios del Eix Llacuna no serán las torres que pretendía levantar el Ayuntamiento de Barcelona junto a la Rambla de Poblenou. El consistorio ha rectificado y ha llegado a un principio de acuerdo con los vecinos para evitar los nueve minirrascacielos proyectados.

El consistorio ha tenido que abandonar su idea por la oposición que provocó el plan especial para el Eix Llacuna. Empezando por Iniciativa per Catalunya y Esquerra Republicana -socios de gobierno del alcalde, Joan Clos- y siguiendo por la oposición municipal - de Convergència i Uniò y el Partido Popular- y el frontal rechazo entre los vecinos de Poblenou, que sólo tuvieron conocimiento del proyecto tras su aprobación inicial.

Ésa ha sido, precisamente, una de las principales causas del conflicto: que el consistorio sólo pusiera en antecedentes de lo que se pretendía hacer a las empresas ubicadas en esa zona y no hiciera lo mismo con los residentes. Pero el principal motivo del rechazo general al proyecto era la altura prevista para las torres: nadie quería que tras la Rambla de Poblenou emergieran edificaciones de 72 metros de altura. Es decir, nueve torres como las de la calle de Tarragona, pero en el centro de Sant Martí, que dejarían en la sombra a no pocas edificaciones de la zona.

El proyecto, sobre el que se seguirá discutiendo, ya parte ahora de unas alturas sensiblemente inferiores, según explicaron ayer fuentes municipales. Además, también se reduce el número de viviendas afectadas por el plan especial, que eran cerca de un centenar.

Los cambios más sustanciales en cuanto a la altura de los edificios son los siguientes: los proyectados más cerca de la Rambla de Poblenou no tendrán más de 40 metros de altura y dos de los que se situaban entre Llacuna y Roc Boronat tendrán, como máximo, 48 metros. Ése fue uno de los principios de acuerdo a los que se llegó en las conversaciones que entabló el consistorio con los vecinos en dos reuniones celebradas en los últimos días. Portavoces oficiales del Ayuntamiento insistían, sin embargo, en que se habían sentado 'las bases de negociación' y las conversaciones continuarían.

En parecidos términos se expresaba el concejal del distrito, Francesc Narváez, que participa en la negociación con los vecinos. Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos de Poblenou, Salvador Claró, se mostró satisfecho con el principio de acuerdo alcanzado. Algunos de los puntos básicos del acuerdo son aumentar la diversidad de usos públicos -como equipamientos- y privados a lo largo de la calle de Llacuna, y también en las calles transversales, para fomentar la mezcla de actividades.

Por ejemplo, se habló de la ubicación de una gran pieza de equipamiento de 5.000 metros cuadrados en el cruce de Pallars y Llacuna. También se llegó a un principio de acuerdo para reducir de forma significativa el número de viviendas afectadas entre la calle de Almogàvers y Ramon Turró, que son casi un centenar. El primer teniente de alcalde, Xavier Casas, insistía hace dos semanas en que los vecinos afectados siempre lo habían estado y que serían realojados en la misma zona. Esa argumentación no sirvió para calmar los encrespados ánimos de los vecinos, que inmediatamente después iniciaron las protestas.

Según el principio de acuerdo, también se procurará que los comercios y talleres que resulten afectados por el plan urbanístico puedan trasladarse a las plantas bajas de las nuevas edificaciones. De hecho, el proyecto supondrá la ocupación de más metros cuadrados ya que en la idea inicial se jugaba con la altura de las torres.

El Ayuntamiento también se ha comprometido a construir un aparcamiento público con una capacidad de 550 plazas en la manzana que forman las calles de Llacuna, Llull y Ramon Turró, y la Rambla de Poblenou.

El conflicto municipal que ha provocado el proyecto del Eix Llacuna no se ha cerrado todavía. Y ayer mismo el grupo de Convergència i Unió instaba al consistorio a que retirase el plan. El presidente del grupo municipal, Joan Puigdollers, manifestó ayer que el plan 'no es reciclable'.

Puigdollers también solicitó la dotación de recursos económicos por parte del consistorio, ya que a su juicio en este barrio no puede darse la actividad económica 'necesaria' debido al encarecimiento del suelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de marzo de 2002