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La jornada de Liga | FÚTBOL

Nostalgia del abuelo

Los jugadores del Deportivo saltaron al campo con una camiseta blanca que incluía una leyenda en homenaje a Donato, lesionado. No habría hecho falta si de lo que se trataba era de recordar al central hispano-brasileño, porque, en cuanto el partido entró en materia, la nostalgia de Donato prendió en todo el deportivismo. El abuelo, camino ya de los 40, sigue dejando un hueco irremplazable en un equipo que rara es la jornada que no vive un calvario defensivo.

El viento sopló desde el inicio a favor del Deportivo, que aprovechó la delgadez del centro del campo barcelonista para hacerse con la pelota y enfilar la portería de Reina. En un cuarto de hora, llegó el gol de Tristán y el clamoroso fallo de Valerón, que parecían el anuncio de una gran fiesta gallega en Barcelona. Pero al Barça, descosido y todo, le quedaba el tridente, a cuya causa se sumó con fraternal amistad la defensa visitante. Y el Depor, tan desinhibido al principio, se fue achicando a medida que la inseguridad de la defensa se contagió al resto del equipo.

Un diagnóstico, en todo caso, que el entrenador del Deportivo, Javier Irureta, se resistió a aceptar. Poco amigo de criticar en público a sus futbolistas, el técnico sostuvo: "No creo que en los goles del Barça haya habido errores graves. En general, creo que hemos tenido un buen comportamiento defensivo. Que un equipo como el Barça de te haga muchas ocasiones es normal hasta cierto punto". Irureta sólo lamentó que sus futbolistas no llevasen la presión más arriba.

Él técnico azulgrana alabó la "fuerza moral" de sus jugadores, si bien no se entregó a la euforia. "Sólo hemos ganado un partido", señaló Carles Rexach, "pero lo que sí es cierto es que la forma en la que hemos logrado esta victoria nos va a dar más confianza para afrontar los partidos que nos quedan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2002