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El Gobierno multa a Renfe con 700.000 euros por provocar un incendio forestal

El Ejecutivo regional afirma que las chispas de un tren causaron siete incendios en cadena

El Gobierno regional ha impuesto una multa de casi 700.000 euros (115 millones de pesetas) a Renfe por considerarla responsable de los siete incendios registrados el 20 de julio de 2000 en la línea ferroviaria Madrid-Irún, según un portavoz del Ejecutivo. La multa, propuesta por la Consejería de Medio Ambiente, será comunicada a los infractores la próxima semana. Los técnicos encargados de la investigación han logrado demostrar que un incedio registrado en la máquina del tren Talgo actuó como una mecha y prendió la maleza acumulada a lo largo de los raíles.

Esta multa de 700.000 euros es la más alta de las impuestas hasta ahora por la Consejería de Medio Ambiente. La cantidad se ha calculado teniendo en cuenta los daños originados en el terreno afectado: 250 hectáreas. Así, el Gobierno regional ha valorado en 90 millones de pesetas (casi 541.000 euros) los desperfectos sufridos en la zona, y en 25 millones (150.250 euros) la sanción.

El hallazgo de los restos de una sustancia incandescente, una esquirla, llevó a los técnicos de Medio Ambiente a abrir una investigación, que finalmente les ha permitido demostrar que la máquina del tren Talgo que cubría la línea Madrid-Irún el 20 de julio de 2000 sufrió un incendio, y que éste, si bien no impidió al convoy proseguir su recorrido, generó una línea de fuego que afectó a varios municipios del norte.

El mayor de los siete incendios que se desataron en ese día devastó 260 hectáreas en los términos municipales de Bustarviejo, Miraflores de la Sierra y Navalafuente. Los bomberos de la Comunidad lograron controlar, tras varias horas de trabajo, las dos lenguas de fuego que se comían las jaras y robles del pico del Pendón (de 1.545 metros de altitud).

La Dirección General de Protección Civil de la Comunidad llamó a las 17.40 de aquel día de julio al centro operativo de Renfe y le avisó de la existencia de siete incendios en las inmediaciones de las vías del tren que unen Madrid con Aranda de Duero (Burgos). El responsable del centro ordenó al maquinista que detuviese inmediatamente el tren en la estación más próxima. Éste paró en Robregordo, y menos de una hora después, a las 18.23, reanudó su marcha tras ser desviado por la provincia de Ávila.

Casi 400 hectáreas

Los incendios encadenados devastaron en total 389 hectáreas, la mayor superficie quemada en un solo día en la región durante el año 2000. No fue, sin embargo, el siniestro que ocasionó una mayor pérdida ecológica: ese triste récord se lo llevó el incendio intencionado de Navas del Rey, ocurrido el 13 de agosto de ese mismo año.

El Gobierno regional abrió en julio de 2000 una investigación para determinar las causas de estos siete incendios generados en paralelo a la línea férrea Madrid-Irún, investigación que ha finalizado 18 meses después. Desde el principio, Medio Ambiente sospechó que el siniestro se originó por las chispas que soltaba el tren. Pero Renfe inició su propia investigación de lo sucedido, tras negar que el Talgo soltase chispas al frenar. El sistema de frenado y otras piezas fueron sometidos a varias pruebas en talleres del País Vasco.

La Dirección General de Protección Ciudadana envió también a sus técnicos en incendios hasta el lugar donde surgieron los fuegos para recoger pistas que pudieran determinar el origen de las llamas.

En una primera valoración, los expertos regionales consideraron una 'extraña casualidad' que los siete fuegos desatados en la sierra de Madrid junto a las vías del tren Madrid-Irún, justo en el momento en el que circulaba un Talgo, no tuvieran nada que ver con el paso del tren. 'Es muy sintomático que los focos de los incendios estén situados tan cerca de las vías', afirmó entonces el director general de Protección Ciudadana, Eduardo Sanromán. 'Todo apunta a que el tren es el culpable de lo ocurrido, pero habrá que determinarlo en la investigación', matizó. 'Aunque', añadió Sanromán, 'parece evidente que el inicio del fuego no ha sido por otra causa'.

Inspección

La compañía ferroviaria abrió, por su parte, una investigación interna sobre el tren a cuyo paso se incendió la sierra. El convoy, antes de ser sometido a una exhaustiva inspección en Bilbao, fue observado en la estación de Robregordo aquel mismo día, tras ordenarse la parada del tren. El maquinista y un técnico de Talgo que acompaña al tren en los viajes revisaron cada eje y cada rueda, tanto de la máquina como de los vagones. Ninguno de los dos encontró anomalía alguna.

El convoy prosiguió, por tanto, su marcha, tras permanecer parado 43 minutos. Renfe aseguró que el tren había llegado a Irún y Bilbao 'sin ninguna alteración más en su recorrido'. Sin embargo, 18 meses después, los técnicos de Medio Ambiente han logrado demostrar, a partir de una esquirla encontrada junto a la vía férrea, que en la máquina del Talgo se generó un pequeño incendio que provocó un reguero de chispas; éstas prendieron la maleza y desencadenaron los fuegos.

Medio Ambiente había advertido a Renfe, hasta en cuatro ocasiones antes de aquel 20 de julio, de que debía limpiar los restos de maleza acumulados junto a las vías. Esta orden la dio la consejería en base a un decreto del Infoma (Incendios Forestales de Madrid, el plan para prevenir y abordar los fuegos que se producen en la región) que obliga a Renfe a mantener limpia la línea férrea. Renfe siempre sostuvo que el mantenimiento de los trenes y de sus locomotoras corre a cargo de Talgo, empresa independiente.

Las ruedas del convoy abrasaron el monte

En poco menos de 20 minutos, entre las 17.30 y las 17.50 del 20 de julio de 2000, se declararon siete incendios en la región: todos localizados a lo largo de la línea férrea Madrid-Irún. El primero se produjo en Valdelatas, a 14 kilómetros de Madrid, y el último, en Braojos, a 80 kilómetros de la capital. Un vecino alertó a los bomberos y denunció que el Talgo iba dejando un reguero de chispas que abrasaban el monte. Todos los incendios, menos uno, localizado en Bustarviejo, fueron controlados en una hora por los bomberos, y en ninguno hubo que lamentar heridos. Renfe negó desde el primer momento que el Talgo fuera el culpable de los siniestros. Las llamas surgieron primero en Valdelatas y Colmenar Viejo. Después, en un intervalo corto de tiempo, ardieron montes en Soto del Real, Bustarviejo, Miraflores, Navalfuente, Garganta de los Montes, Gargantilla del Lozoya y Braojos. A las seis de la tarde, los bomberos se reconocieron 'desbordados'. Un vecino, que esperaba en el apeadero de La Serna, localidad situada cerca de Braojos, alertó a los bomberos. 'Llamó al 112 y nos aseguró que las ruedas del Talgo iban echando chispas que prendían en los arbustos', explicó entonces un portavoz de los bomberos. Los incendios declarados en la parte alta de la sierra -en Garganta, Gargantilla y Braojos- se extinguieron con facilidad. Ocurrió lo mismo con el de Soto del Real. Sin embargo, los de Colmenar Viejo y Bustarviejo, que afectaron también a los términos municipales de Navalafuente y Miraflores, dieron más trabajo a los bomberos. En Colmenar Viejo, las llamas arrasaron 50 hectáreas de pastos y encinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 2002

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