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Raíces

Expertos resaltan el valor literario y lingüístico de 'La lozana andaluza', del marteño Francisco Delicado

Ni siquiera la versión estrenada recientemente en Sevilla ha permitido cicatrizar el olvido y la mala imagen que durante siglos sufrió la novela La lozana andaluza, que publicó Francisco Delicado en 1528. El lenguaje descarnado, realista y, en ocasiones, oscuro de este retrato sobre las vicisitudes de una prostituta andaluza en la corrupta Roma del siglo XVI fue marginado durante siglos por los sectores más conservadores. Menéndez y Pelayo la calificó a finales del siglo XIX como un 'libro inmundo, feo y grosero, de frívolas apariencias y vergonzoso contenido'.

Contra este silencio se han rebelado varios investigadores jiennenses, que reivindican el protagonismo de Martos -cuna del escritor y sacerdote Francisco Delicado- en esta obra. Para Eugenio Ureña, profesor de Literatura en el Instituto San Felipe Neri de Martos, la causa del rechazo que La lozana andaluza encontró en las mentes más conservadoras puede deberse a su 'temática fuertemente erótica, con una crítica social hacia estamentos de poder como la Iglesia romana y con una viveza y frescura en su lenguaje verdaderamente chocantes'.

Ureña ha publicado en la revista marteña Aldaba una investigación donde califica la obra de Delicado como 'un documento de un valor lingüístico incalculable'. El uso de refranes, de expresiones de doble sentido, del léxico propio de las clases marginadas del siglo XVI e incluso una variedad idiomática que en ese momento se estaba dando en Roma son factores que, según Ureña, acreditan las innovaciones técnicas de esta obra.

Aunque La lozana andaluza fue publicada en Venecia, donde el autor vivió durante muchos años, la obra está impregnada de numerosas alusiones a la procedencia marteña de Delicado. De esta manera se refería a La Peña de Martos, principal símbolo de la localidad: 'La Peña de Martos nunca la pudo tomar Alejandro Magno ni su gente, porque es inex puñábile a quien la quisiese por fuerza; ha sido siempre honra y defensión de toda Castilla'.

Humor e ironía

Ureña destaca cómo Delicado 'evoca la localidad que tanto debió de añorar en sus correrías romanas y venecianas, algunas veces de forma mágica y otras de forma realista'. El rico juego verbal, el ambiente judío, el humor y la ironía son otras virtudes de la obra en opinión de Ureña.

Por su parte, el investigador marteño Antonio Jorge Ocaña se refiere a la versión realizada por Rafael Alberti de la obra del 'cura de Martos', como se refiere a Delicado en el prólogo de la adaptación. Y lo hace para recordar que se reducen los 125 personajes del retrato de Delicado a poco más de 30 en la versión de Alberti. Ocaña dice que el escritor gaditano 'reforzó el conflicto dramático de los personajes, especialmente la relación entre la Lozana y su criado Rampín, y refunde su lenguaje, actualizándolo sin que pierda su sentido popular, cubriéndolo de poesía y sensualidad y dándole consistencia dramática'.

También destaca otro trabajo publicado en Aldaba, en el que el escritor y franciscano Alejandro Recio Veganzones hace hincapié en una faceta casi desconocida de Delicado: su condición humanística, que lo llevó a publicar el Tratado de medicina casera contra la sífilis, escrito en Roma en 1525. Con él, Delicado quiso atajar el brote de esa enfermedad que se propagó por casi toda Europa a los pocos años del descubrimiento de América.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de febrero de 2002