Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un estudio relaciona el cáncer de páncreas con la exposición a los disolventes orgánicos

El contacto con disolventes orgánicos, muy utilizados en la industria del calzado, de la construcción, de la mecánica y de la limpieza, puede originar la mutación del gen K-ras, una anomalía observada en la mayoría de los cánceres de páncreas. Este tipo de tumor no es de los más frecuentes, pero sí de los más mortíferos. En España causa 3.500 muertes anuales.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha demostrado por primera vez la relación entre la exposición a los disolventes orgánicos, basados en hidrocarburos, y el riesgo de sufrir cáncer de páncreas. Los investigadores destacan que al tratarse del primer estudio internacional que analiza esta relación, el hallazgo deberá ser confirmado por otros trabajos antes de tomar las medidas de salud pública oportunas.

En todos los tipos de cáncer, el gen K-ras es el que presenta mutaciones adquiridas (no heredadas) con mayor frecuencia. En el caso del cáncer de páncreas, la mutación de este gen se observa en el 80% de los casos. Uno de los directores de la investigación, Miquel Porta, del departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología y de Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala que el cáncer de páncreas, uno de los más mortíferos, puede tener causas diversas, entre ellas los factores ambientales.

La investigación demuestra que uno de los factores de riesgo de contraer este tipo de cáncer es el contacto con sustancias como el benceno, los compuestos aromáticos y cloratos utilizados en los procesos industriales para desengrasar, pintar, pegar, lubricar o limpiar. Según la investigación, publicada en la revista Carcinogenesis, los disolventes orgánicos favorecen las mutaciones en el gen k-ras indirectamente, bien incentivando la actividad de los enzimas que promueven la acción de los carcinógenos causantes de las mutaciones, o bien favoreciendo el crecimiento de las células que tienen el gen mutado.

En la investigación, que se ha prolongado durante tres años, han participado investigadores de cinco hospitales españoles, del Instituo Municipal de Investigación Médica de Barcelona, de la Universidad Pompeu Fabra, el National Cancer Institute de EUA y del Finnish Institute of Occupational Health de Helsinki (Finlandia). Se estudiaron un total de 107 personas con cáncer de páncreas, que se dividieron en dos grupos: los que habían estado expuestos, por motivos laborales, a la acción de disolventes orgánicos y los que no habían tenido contacto con este tipo de sustancias.

Entre el 18% y el 29% de los pacientes que presentaban el gen K-ras mutado habían trabajado con alguno de estos productos. Sólo entre el 4% y el 25% de los pacientes que no tenían el gen mutado habían estado expuesto a los citados productos. De acuerdo con Miquel Porta, el estudio evidencia la necesidad de que en el ámbito laboral 'se proteja a los trabajadores con las medidas que ya prevé la ley ante estas sustancias perjudiciales'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de febrero de 2002