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VISTO / OÍDO

Solana y los socialistas

La propuesta de que Solana se presente a la alcaldía de Madrid (creo que ya deshecha) es lo que se llama un globo-sonda: un rumor para ver qué ocurre con ese nombre y la izquierda, incluyendo una parte izquierda dentro del partido socialista. Iría más lejos: se trataría de saber qué pasaría con la candidatura de Solana para la presidencia del Gobierno. Alfonso Guerra ha indicado ya que esa izquierda podría estar fastidiada por su intervención en Serbia (dio la orden de bombardear Yugoslavia en nombre de la OTAN). No si aquel delito de guerra -toda guerra es un delito- se ha superado ya por las sucesivas barbaries de lo que Arrabal llama 'madrastra Historia'. Hoy leo por aquí que alguien niega que cualquier necesidad, venganza, religión o idea puede justificar la agresión del 11 de septiembre a Nueva York, y lo asumo, y hasta añado: ni aquella agresión puede justificar las matanzas de afganos posterior ni va a justificar lo que anuncia Bush en su discurso para tres países: Irán, Irak, Corea del Norte (quizá haya añadido Corea porque no es musulmán y así disimula algo). Sin citar lo que está haciendo con Palestina. Solana, como presidente del Gobierno, tendría la ventaja de haber sido cómplice de Estados Unidos, incluso más que Sanar.

Pero creo que si los socialistas lo supusieran elegido, no vacilarían. El mundo de la conciencia se va diluyendo otra vez, volviendo a lo que fue un poco antes: en los tiempos en que el socialismo se creaba para defender al pueblo, entre otras cosas, de las guerras. Era cuando Juárez decía que las guerras las ganan siempre los señores y siempre las pierde, y muere, el pueblo, independientemente de quien festeje el día de la Victoria. Pero le mataron y el socialismo francés se sumó a la guerra contra Alemania, y el alemán, a la guerra contra Francia, y los dos pueblos perdieron y los señores ganaron.

Aparte de pequeñas consideraciones sobre actitudes que tienen muy poco valor frente a las maquinarias del pensamiento único, algo tendrá que hacer el partido socialista (obrero) español. Después del Congreso del PP, esta gran derecha heredera tiene ya las próximas elecciones ganadas. Con cualquiera de sus candidatos. Quiero más bien decir que los socialistas las tienen perdidas si no despiertan. Despertar y encontrarse a Solana apuntando tras los montes puede ser duro. Pero no veo muy decidido a nada a Zapatero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de febrero de 2002