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COMUNICACIÓN

Homenaje a la peseta

EL PAÍS ofrece una colección de 40 billetes históricos impresos por la Fábrica Nacional de Moneda

Con la reproducción fiel de un billete de 1.000 pesetas emitido en 1965 e impreso en papel especial por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, EL PAÍS inicia este domingo el lanzamiento del coleccionable El papel de la peseta. Durante ocho semanas, de lunes a viernes, y de forma gratuita, el diario distribuirá entre sus lectores 40 billetes históricos en una iniciativa de homenaje a la peseta, que dejará de circular el 28 de febrero poniendo punto final a 133 años de historia.

Los 40 billetes, rigurosamente seleccionados en función de sus cualidades estéticas y de su relevancia histórica constituyen piezas únicas. Presentan todas las características de la moneda real, con el mismo tamaño y color de los originales. La Real Casa de la Moneda-Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ha llevado a esta selección de billetes, la más representativa de la era de la peseta y de sus antecedentes, todas las características técnicas con las que se pretende evitar la falsificación de los billetes en curso. Así, la calidad del papel y de las tintas de impresión, las fibrillas luminiscentes visibles con luz ultravioleta, los textos microscópicos y las marcas de agua hacen de estos billetes facsímil piezas cuidadas hasta el último detalle, incluidos una matriz específica de la colección y un número de serie diferente para cada facsímil.

Un buen ejemplo de lo conseguido por la Real Casa de la Moneda con los 40 billetes es el denominado carteo: los facsímiles, gracias al papel utilizado en su elaboración, reproducen el sonido característico que emiten los billetes de curso legal al ser agitados.

La reproducción fiel de estos ejemplares de papel moneda ha sido la última misión llevada a cabo por las planchas y los útiles específicos de la Real casa de la Moneda-Fábrica Nacional de Moneda y Timbre tras imprimir, el 21 de noviembre de 2000, los últimos billetes con valor nominal expresado en pesetas.

Con la reproducción del billete de 1.000 pesetas con el retrato de San Isidoro, El PAÍS regalará este domingo el archivador y la guía de la colección. La última entrega de El papel de la peseta consistirá en un facsímil, con un valor facial de una peseta emitido en 1953, el último que se puso en circulación con ese valor, con el marqués de Santa Cruz en el anverso.

Las entregas de los facsímiles no seguirán un orden cronológico. Las reproducciones de los billetes más antiguos se intercalarán con otros más recientes. El ejemplar más antiguo incluido en la colección (600 pesos) data del año 1797, bajo el reinado de Carlos IV, cuando la peseta aún no había iniciado su andadura. El más reciente: el billete de 5.000 pesetas emitido en 1976, el primero del reinado de Juan Carlos I y dedicado a Carlos III.

Entre el facsímil más antiguo y el más reciente, el coleccionista exigente podrá recrearse con piezas destacadas como dos ejemplares de reales de vellón (uno de 1798 y otro de 1835) o tres de escudos emitidos en los años 1866, 1868 y 1871.

El coleccionable no olvida el primer billete emitido en pesetas, que con un valor facial de 25 unidades, llegó a las manos del público en el año 1874, seis años después de que la peseta fuera adoptada oficialmente como moneda.

Aquel billete, fielmente reproducido, fue el primero que incluía el texto: "El Banco de España pagará al portador...". Se recogen además, datos que satisfarán a los amantes de la historia tanto como a los simples curiosos, como por ejemplo, el hecho de que durante tres décadas (de 1907 a 1936) todos los billetes emitidos fueron fabricados en Inglaterra o las batallas sobre la validez de unos u otros billetes desatadas durante la guerra civil (1936-1939) tras la rebelión de los militares contra la República.

El papel de la peseta y las 40 reproducciones de billetes que lo componen pondrán en manos del coleccionista una porción fundamental de la historia del papel moneda en España. Una historia que comenzó con la creación del Banco de San Carlos en 1782 (impulsor en España, a través de los vales reales, del nuevo concepto de dinero en forma de papel) y que llevó a los bolsillos y las carteras de los ciudadanos pesos, reales, escudos y pesetas en forma de papel.

Con la desaparición de la peseta y su sustitución total por la divisa europea, el euro, el próximo 28 de febrero, desaparecen también todas esas monedas. Aunque no su recuerdo, al que el coleccionable que pone en marcha EL PAÍS pretende contribuir de forma destacada.

CALIDAD

Los 40 billetes impresos por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre constituyen piezas únicas y como tales, participan de todas las características técnicas de los billetes en curso. El papel, las fibrillas sólo visibles con luz ultravioleta, las marcas de agua y los textos microscópicos dan valor y diferencian a la colección. Cada facsímil dispone, además, de un número de serie diferente y la matriz específica de una colección que ha sido la última misión encomendada a las planchas de impresión de billetes de la Real Casa de la Moneda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2002

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