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OPINIÓN DEL LECTOR

Menos mal que España va bien

Quiero contarle algo increíble finalizando el año 2001, pero cierto. Con fecha 13 de noviembre de 2001 recibo notificación, procedimiento juicio verbal 67/2000, para que me presente en el Juzgado de Primera Instancia número 10 de Madrid, para darme autorización de cobro de dicha sentencia.

Me atiende un funcionario de dicho juzgado, coge la cédula de notificación y me dice: 'Vamos a ver si tiene usted suerte'. ¡Suerte! ¿Acaso la justicia es cuestión de suerte? ¿Será que son ellos, los funcionarios, los que viven de la suerte de ser funcionarios? No, no tuve suerte. ¿Por qué? Porque el señor funcionario que tenía que autorizar dicho cobro se encontraba de baja (enfermo). Nada se puede hacer hasta que el señor funcionario se ponga bueno. Me resigno y vuelvo un mes y tres días después, el 14 de diciembre de 2001. Pero nada ha cambiado, todo sigue igual (como la canción). Pido hablar con un responsable y me contestan que ese día no podía ser, pues estaba muy ocupado, que regresara el lunes día 17, y eso hice, pero volví a encontrarme con la misma canción: nada se puede hacer. Esto me lo comunica el señor secretario del juzgado número 9, que es al que me remitieron.

Yo no entiendo la actitud del señor secretario cuando le digo: '¿Qué haría usted si a final de mes le dijesen que no puede cobrar su salario porque el funcionario que tiene que firmar su nómina está enfermo? ¿Qué pasaría si cuando yo tenga que hacer mi declaración a Hacienda digo que no puedo porque estoy enfermo?'. Pues la actitud de dicho funcionario fue enfadarse y decirme que no le faltase al respeto y que era un maleducado, conminándome acto seguido a marcharme de su despacho y, si no lo hacía así, llamaría a seguridad para que me echasen (eso es democracia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 2002