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EL EURO EN LA CALLE

El euro supera con éxito las compras del día de Reyes y de las primeras rebajas

El principal problema en España es la escasez de billetes pequeños y monedas

Los comercios españoles superaron ayer sin mayores problemas la prueba del euro en uno de los días de más trajín del año. Pese a la escasez ocasional de billetes pequeños y monedas de la nueva divisa europea, ningún ciudadano se quedó sin sus compras del día de Reyes, que coincidió con las primeras rebajas del año en cuatro comunidades. El recurso a las tarjetas de crédito y a las monedas nacionales salvó los pequeños escollos que supuso el cambio de moneda. El éxito se repitió, en mayor o menor medida, en el resto de países de la zona euro.

Para las tiendas y grandes almacenes de los 12 países europeos que han adoptado el euro, el día de ayer era una prueba de fuego. Se trataba de la primera jornada de gran afluencia de clientes tras la entrada en circulación de la nueva moneda el martes pasado.

La Comisión Europea siguió detectando problemas 'de escasa importancia' en la disponibilidad de billetes de pequeño valor y de monedas de céntimos debido a que muchos consumidores prefieren realizar sus compras con antiguos billetes de gran valor para deshacerse de ellos, dejando a los comerciantes sin cambio en euros, informa Sandro Pozzi. Algunos supermercados se han visto obligados a utilizar sus antiguas monedas nacionales para dar las vueltas.

En España, la escasez la notaron sobre todo los pequeños y medianos comercios, donde los clientes suelen pagar sus compras en efectivo. La cajera de La Comercial de Nárvaez, una charcutería fina del madrileño barrio de Retiro, no tenía ayer monedas de 1 y 2 euros ni de 50 céntimos. 'Esta mañana he devuelto tres euros en monedas de céntimo', se quejaba. El establecimiento, que es uno de los muchos que se ha comprometido a dar las vueltas a sus clientes en esta moneda, se quedó sin cambio el jueves y, aunque había pedido más a su entidad bancaria, ésta no se lo había suministrado.

Algunos comerciantes culpan de esta situación a los bancos. 'No nos han suministrado la cantidad de euros que hemos pedido', aseguraba el propietario de un establecimiento, que prefirió mantener el anonimato.

Pesetas, tarjetas y redondeo

En cualquier caso, los comercios que sufrieron este problema lo superaron sin dificultad. En algunos casos dando la vuelta en pesetas, en otros cobrando la transacción de forma electrónica y, los menos, redondeando el precio al alza, lo que contradice las recomendaciones de la Comisión Europea. Los dueños de los puestos de un mercadillo madrileño lo hicieron apelando a la camaradería. 'Me quedé sin cambio el primer día y esta mañana [por ayer] también, pero lo he solucionado cambiando con otros compañeros', resume Karina Fernández, para quien lo peor no es la escasez, sobre todo de monedas de un euro según ella, sino la fecha elegida para la transición.

Para hacer frente a las dificultades de liquidez en los comercios, como medida excepcional los bancos estuvieron abiertos ayer en algunos países de la zona: Irlanda, Holanda y Finlandia. En España, la mayoría de los bancos ya abre los sábados por la mañana, mientras que las cajas prefieren hacerlo los jueves por la tarde.

Bruselas sigue recomendando a los ciudadanos que cambien sus monedas nacionales en los bancos, a pesar de las colas, y recuerda que 'los ahorros en metálico aún podrán cambiarse sin gastos en los bancos comerciales durante varios meses'.

En España, el secretario de Estado de Comercio y Turismo, Juan Costa, recordó ayer que los cajeros son un 'canal útil y accesible' para la obtención de euros, y pidió a los ciudadanos que recurrieran a ellos para conseguir efectivo y facilitar la transición a la nueva moneda, informa Efe. También para los comercios. El presidente de la Confederación Española de Empresarios de Comercio Minorista, Salvador Santos, pidió a las entidades que abastecieran los cajeros para facilitar las ventas.

El problema de escasez no ha sido general. Muchos comercios, incluso pequeños, llegaron al sábado con cambio suficiente, sin tener que recurrir por segunda vez a su banco en busca de efectivo. Incluso a pesar de que muchos de sus clientes han preferido hacer compras antes que ir al banco para obtener sus primeros euros y deshacerse de billetes y monedas nacionales, que irán desapareciendo de forma paulatina hasta el 28 de febrero.

Algunas tiendas de Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, añadieron al desafío de lidiar con dos monedas al mismo tiempo el primer sábado de las rebajas. 'Llevamos días quedándonos varias horas después del cierre para hacer las cuentas', se quejaba ayer una dependienta de una tienda madrileña de lencería.

Para los grandes establecimientos, la mayoría de los cuales postergan las rebajas hasta pasadas las fiestas, el mayor problema fue la avalancha de clientes ávidos por tener todo listo en la noche de Reyes. Es el caso de El Corte Inglés. Sus cajeras no se quedaron en ningún momento sin cambio en euros. Eso sí, tuvieron que acudir en más ocasiones de las habituales al encargado de rellenar de monedas los cajetines, que ya sólo guardan euros. 'El primer día nos quedamos un poco cortos [de cambio]', reconocía una de sus dependientas, en búsqueda de más cambio, 'pero no ha habido problemas'.

'Los clientes se fían'

'Más de uno se ha presentado aquí con su propia calculadora para comprobar los precios'. A pesar de la escena que relata Antonio, dependiente de la boutique Robert's, en el centro Alcalá-Norte de Madrid, muchos de los comercios que ayer afrontaron la prueba de fuego del euro en España coincidían en que 'los clientes se fían'. Los ciudadanos que ayer apuraban sus compras de Reyes se llevaban su cambio en euros sin rechistar, sin comprobar que se les había dado el cambio correctamente. Incluso algunos extendían su mano para que fuera el dependiente el que tomase las monedas. La confusión es una de las constantes entre los clientes que, no obstante, llenaron ayer las tiendas en el que es tradicionalmente uno de los días más ajetreados del año para el comercio. Desde las dudas con la equivalencia hasta la equivocación con el etiquetaje, como tomar como 8.500 pesetas lo que cuesta 85,00 euros (14.153 pesetas). Para evitar la confusión, muchos optaban por el pago con tarjeta. Los más preparados, jóvenes en su mayoría, indicaban a los comerciantes los errores de las etiquetas de sus escaparates. No obstante, la escasez de monedas obligaba a muchas tiendas a desistir de sus intenciones de devolver el cambio en euros, decantándose por la devolución en la moneda elegida por el cliente. Los que querían deshacerse de las pesetas repetían la queja que más se ha escuchado estos días: 'Lo mejor habría sido pasar directamente a euros'. Ésta es la opción elegida por Alemania. Pese a la confusión, cinco días después de la implantación de la moneda única, la compra de los últimos regalos revelaba mayor equilibrio entre las dos divisas de curso legal. La Sociedad Estatal de Transición al Euro cifraba el viernes en un 39% el porcentaje de transacciones comerciales pagadas con euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 2002

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