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Reportaje:

Atraco en el estadio

Tres encapuchados armados asaltan las oficinas del Rayo Vallecano

El último entrenamiento del primer equipo del Rayo Vallecano, antes de enfrentarse hoy al Celta de Vigo, casi acaba a tiros. Tres encapuchados, de unos 25 años, entraron ayer, pistola en mano, a las oficinas del club e intimidaron a los empleados, entre los que se encontraban cuatro jugadores titulares. La falta de pericia y el nerviosismo de los asaltantes les impidieron conseguir el dinero de la caja fuerte, que era lo que exigían. Su botín consistió en pagarés nominativos que no podrán cobrar y cerca de 6.000 euros (un millón de pesetas).

Los viernes son días de pago en el estadio Teresa Rivero, del Rayo Vallecano, situado en la calle del Payaso Fofó, en el corazón del madrileño distrito de Puente de Vallecas. Nada más terminar el entrenamiento, celebrado a puerta cerrada, los jugadores pasaban por las oficinas para recoger sus nóminas. Alrededor de las 12.30, tres jóvenes con la cara cubierta con pasamontañas irrumpieron en estas dependencias y exigieron la apertura de la caja fuerte. Para ello, intentaron atemorizar a los trabajadores colocándoles la pistola en la cabeza. 'Todo el mundo al suelo', comenzaron a gritar nada más entrar, según comentó un testigo.

Varios jugadores que habían acudido a cobrar su nómina fueron encañonados por los ladrones

Los jugadores presentes en las oficinas acababan de salir de las duchas tras el entrenamiento. Entre ellos se encontraban Patricio Graff, Jon Pérez Bolo, Imanol Echeberría y Jorge Azcoitia. Les acompañaban el director financiero de la entidad, Rafael Díaz, que resultó herido tras ser golpeado por los asaltantes. También estaban en el lugar algunos jugadores de las categorías inferiores, que iban a entregar ayer por la mañana juguetes en un centro geriátrico cercano.

'Cuando vieron que no estaba la persona que les podía abrir las cajas fuertes, se pusieron muy nerviosos y enojados. Fue el momento en que todos temimos por nuestras vidas', señaló Graff, quien reconoció que en esos momentos de locura se acordó de sus seres más queridos. 'Sólo podía pensar en mis hijas, en mis padres, toda mi familia. En que todo se podía acabar si alguno de ellos reaccionaba mal y no medía sus actos'.

El nerviosismo de los atracadores fue en aumento. Esto motivó 'escenas de pánico', según explicó el gerente del Rayo Vallecano, Félix Uceda. Los atracadores se apoderaron, como último recurso, de una caja fuerte de pequeñas dimensiones que contenía pagarés nominativos y dinero en efectivo. 'Ha sido un susto importante. Todo el mundo está bastante asustado y, a raíz de esto, tendremos que plantearnos la seguridad de las instalaciones', señaló el gerente.

Varios futbolistas del Rayo, entre ellos, Jesús Diego Cota y Julen Lopetegui, salieron detrás de los atracadores. Éstos utilizaron la caja fuerte que habían robado para auparse y saltar la puerta metálica de tres metros, que se encontraba cerrada. Los jugadores no pudieron atraparlos, ya que un compinche suyo les esperaba en un Renault Clío azul oscuro, con matrícula M 5341 OS.

La comisaría del Cuerpo Nacional de Policía del distrito de Puente de Vallecas, donde se encuentra el estadio Teresa Rivera, está a unos 150 metros. Algunos trabajadores acudieron corriendo a estas dependencias policiales para alertar del robo.

Los jugadores reconocieron a un asaltante. Se trata de un joven que ya había visitado las oficinas en dos ocasiones. Afirmaron que se trataba de un drogadicto que suele frecuentar los bulevares cercanos al Teresa Rivero.

Éste no es el único robo que ha sufrido el club rayista esta semana. El miércoles los cacos visitaron el gimnasio Castellana Sport, donde se entrena el equipo una vez a la semana. A Julen Lopetegui le sustrajeron un plumas en el que llevaba las llaves del coche y de su casa. Diego Mainz se quedó sin su cazadora, mientras que a Jean François Hernández le robaron los pantalones (tuvo que marcharse con los del chándal) y a Ángel Alcázar, el teléfono móvil.

Álvaro Ruiz-Mateos, director general de la entidad, explicó que a partir de la semana próxima piensan aumentar las medidas de seguridad en la entidad para evitar robos como el sufrido ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2002