Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Billy Wilder, ingresado en un hospital de Los Ángeles con problemas respiratorios

Un nuevo susto en la salud de Billy Wilder, ingresado en un hospital de Los Ángeles desde el pasado miércoles, aquejado de problemas respiratorios, ha traído a la memoria la obra de este maestro de Hollywood que, a sus 95 años, es uno de los talentos más admirados de una industria obsesionada con la juventud. Según su portavoz, Harold Nelson, Wilder fue ingresado el miércoles en un hospital de la ciudad, que prefirió no nombrar, al respirar con dificultad, y si bien no se han hecho públicas las causas de este problema respiratorio, su estado de salud está mejorando. 'Le pudieron ayudar y supuestamente le darán pronto el alta', aseguró Nelson en un comunicado. Éste no es el primer susto que le da la salud a este emigrante austriaco bautizado Samuel Wilder, pero al que su madre, amante de todo lo que fuera americano, llamaba siempre 'Billy'. Este mismo año Wilder tuvo que ser ingresado con neumonía y en abril del 2000 estuvo en el hospital, junto con su amigo e intérprete de algunos de sus filmes más memorables Walter Matthau, que falleció tres meses después.

Estos achaques propios de tan avanzada edad sólo han servido para mantener vivo el recuerdo de una filmografía que cuenta con algunos de los títulos más memorables de la historia del cine, desde dramas como El crepúsculo de los dioses, policiacos como Perdición o Testigo de cargo y tragicomedias como El apartamento, Primera plana o Sabrina, además de la mejor comedia por excelencia de Hollywood, como es Con faldas y a lo loco. 'El apartamento es un clásico', comentó recientemente el realizador Cameron Crowe, autor del libro Conversaciones con Wilder. 'Es como una canción clásica, que sólo puede ser tocada de una manera, como Billy la toca', añadió el que también es director de Vanilla Sky, nueva versión de la obra de Alejandro Amenábar Abre los ojos, pero que palidece cada vez que se le menciona la idea de hacer adaptaciones del maestro.

Si bien Wilder se retiró oficialmente en 1981 del cine, donde comenzó como guionista antes de pasar a dirigir, este hombre menudo de grandes lentes y marcado acento austriaco ha continuado su trabajo diario en su despacho de Beverly Hills. Aquí un amigo sería su último filme y postrera colaboración con su dúo favorito -Matthau y Jack Lemmon-, pero, según los que le rodean, en su caja fuerte están guardados los guiones que ha seguido escribiendo durante estos últimos 20 años y que nunca ha querido ver en manos de otros realizadores. Sin embargo, estas navidades Wilder está muy presente en Hollywood con la publicación del libro Billy Wilder's Some Like it Hot, una recopilación de entrevistas exclusivas con él, Tony Curtis y Lemmon, así como la reproducción íntegra del guión de Con faldas y a lo loco, ilustrado con centenares de imágenes de producción, anécdotas del rodaje y primeros borradores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de diciembre de 2001