Viejos fantasmas y demasiadas coincidencias

El Real Madrid se enfrentó anoche a sus viejos fantasmas, en un escenario en el que vivió dos dolorosas derrotas de las que nadie quiere acordarse en la 'casa blanca'. El estadio Heliodoro Rodríguez López se vistió otra vez de gala para recibir a un equipo que llegó con la aureola de ser el que más en forma está de Europa y en la Liga española, por lo menos si atendemos a los últimos resultados. Pero desde la Isla todos se encargaron de resucitar los acontecimientos de la década de los 90 para tratar de romper psicológicamente a un conjunto que por nombres es capaz de doblegar a cualquiera que se ponga por delante.

De los hombres que saltaron al césped del Rodríguez López, sólo dos vivieron aquellas dos Ligas perdidas por el Real Madrid, y los dos tuvieron que verse las caras muy de cerca. El delantero tinerfeño Pier, que volvía a la titularidad tras la sanción de Marioni y la lesión de Esteban Fuertes, y el defensa Fernando Hierro, que fue duda hasta pocos días antes del encuentro, pero que al final se sumó a la convocatoria de Vicente Del Bosque. Fue el propio Hierro el que rápidamente quiso sacar de la memoria de los aficionados y compañeros de equipo aquellos acontecimientos, aunque en Tenerife se buscaba una y otra vez el recuerdo como si se tratara de un conjuro con el que hacerse fuertes ante la inmesa calidad del rival.

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Para colmo, las casualidades volvieron a cruzarse en el camino de ambos equipos, lo que hacía un poco más morbosa la confrontación. Pepe Mel fue discípulo de Vicente Del Bosque en sus inicios como jugador en el Real Madrid. Además, la dirección deportiva de ambas entidades están siendo ocupadas por dos de los grandes protagonistas de aquella década prodigiosa del Tenerife y, en particular, de aquellas dos Ligas perdidas por el Real Madrid: Jorge Valdano, que se inició y doctoró como entrenador en la isla, y Felipe Miñambres, santo y seña de aquel equipo que tantos éxitos dio a la afición insular durante los años 90.

Demasiadas coincidencias para que el duelo no fuera apetecible de ver. De hecho, se registró el primer lleno de la temporada, 24.300 espectadores, que tenían ya ganas de revivir otro encuentro en lo más alto contra un rival que, a pesar de todo, cuenta con un gran respaldo de aficionados en su 'Isla maldita'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 08 de diciembre de 2001.

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