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El juez Calatayud condena a un joven a obtener en tres años el graduado

El joven de 17 años que fue arrestado por robar a una millonaria griega cuando hacía turismo por el Albaicín granadino, y que luego recibió el perdón de su víctima con el compromiso de pagarle los estudios que le permitieran rehacer su vida, fue ayer juzgado en Granada. La sentencia dictada por el juez de Menores, Emilio Calatayud, obliga al joven a cumplir tres años de libertad vigilada, tiempo en el que el adolescente tendrá que conseguir el graduado de secundaria (sustituto del actual graduado escolar) así como seguir estudios de mecánica. El joven trabaja en la actualidad en un taller mecánico de la capital granadina y antes de aceptar el ofrecimiento de su benefactora sopesó pros y contras..

Los hechos ocurridos en el Albaicín fueron tipificados por la Fiscalía como robo con intimidación, aunque en realidad el joven fue juzgado ayer por este y por otro robo con intimidación anterior. En el caso de la millonaria griega, el incidente ocurrió el 11 de marzo de este año. La turista estaba paseando por el mirador de San Cristóbal, situado en pleno Albaicín, cuando se vio asaltada por el chaval. Aparentemente, el joven fue obligado por su padre a cometer el robo.

La víctima llevaba en el bolso joyas por valor de más de 50 millones de pesetas. Tan solo el bolso, según el sumario, estaba valorado en una cifra cercana a las 750.000 pesetas. El padre fue detenido poco después por la policía cuando ya había vendido las joyas por poco menos de 50.000 pesetas. La turista asaltada, al conocer los hechos, se prestó a ayudar económicamente al joven en sus estudios.

Quince minutos

La vista, celebrada ayer a puerta cerrada en el juzgado de menores granadino, duró apenas quince minutos y no fue necesario proceder a la reconstrucción de los hechos con testigos. En los juicios a menores, si el encausado acepta el relato de los hechos y la petición de pena aportados por la Fiscalía, no es necesario oír a ningún testigo en el juicio.

El juez Calatayud, tras cerciorarse de que el joven estaba de acuerdo con lo que constaba en el sumario y con la pena que se le iba a imponer, cerró el caso. En los próximos días, Emilio Calatayud dictará oficialmente la sentencia. A partir de ahí, el joven podrá seguir su vida normal en el taller donde trabaja aunque quedará bajo la supervisión de un equipo de psicólogos y trabajadores sociales que seguirán su progreso y estarán al tanto de que la rehabilitación siga por el camino adecuado.

La víctima del incidente, por su parte, no apareció ayer por el juzgado. De hecho, en la Fiscalía desconocían cuáles serían los pasos que esta señora piensa dar con su protegido. En cualquier caso, insisten, éste será un acuerdo extrajudicial entre la víctima y el joven ya que, entre otras cosas, la sentencia le obliga a realizar unos estudios que, hoy por hoy, son gratuitos para cualquier ciudadano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 2001