Menos protestas antiglobalización

Más de mil manifestantes clamaron ayer en Ottawa contra la globalización bajo la consigna de 'No queremos un mundo que parece Disney, sabe a Coca Cola y huele a mierda', en palabras de uno de los líderes de la protesta, el canadiense Jaggi Singh. Distintas marchas comenzaron por la ciudad bajo la tensa mirada de policías antidisturbios, que por la mañana practicaron siete detenciones y dispararon una granada lacrimógena.

La clausura preventiva de una amplia zona comercial en el centro de la ciudad durante el fin de semana costará unos 1.200 millones de pesetas en negocio perdido.

Los antiglobalizadores fueron menos en número y en virulencia que en anteriores ocasiones como la última de cumbre de las Américas en Quebec, en abril. El cambio de última hora de las reuniones previstas en Nueva Delhi y Washington no dio tiempo a los alternativos a movilizarse. Las autoridades, además, tenían aprendida la lección de abril y habían colocado a los puestos fronterizos en máxima alerta. En el aeropuerto de Ottawa, toda persona joven era interrogada larga y detalladamente sobre el motivo de su llegada al país. Ante cualquier sospecha se retenía para su lo mismo a un periodista que a una funcionaria del Banco Mundial.

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El colorido magma de manifestantes recorrió las calles de Ottawa con pancartas que reclamaban el fin del Estado mientras exigían a gritos la clausura del FMI, del Banco Mundial y del G-20. Un restaurante de la cadena McDonald's, cerrado cautelarmente por la compañía, fue atacado el viernes por anarquistas que destrozaron las lunas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de noviembre de 2001.

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