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FÚTBOL | 13ª jornada de la Primera División

Xabi Alonso deja su sello en Riazor

Algo tenía ese medio centro cuellilargo cuando se abalanzó hacia el balón como si en el fondo de su alma quisiera reventar Riazor. Curvó el pie derecho, hizo más cóncavo el empeine y golpeó de derecha a izquierda a 30 metros de la portería de Molina. La pelota entró por la escuadra y el Deportivo perdió el partido durante un rato.

Xabi Alonso Olano, nacido en Tolosa en 1981, cumplirá 20 años el próximo domingo. Mide 1,83 metros, pesa 75 kilos y es ambidextro. Su irrupción en el primer equipo de la Real ha coincidido desde hace un año con la reactivación de unos jugadores que muestran una preocupante mezcla de mediocridad y depresión. Esto se traduce en un temerario acercamiento al descenso.

Hijo del ilustre Periko Alonso, ex realista y ex barcelonista, Xabi se crió en Zubieta. En la temporada 2000-01 estuvo cedido en el Eibar hasta que lo repescaron y fue el armador del equipo en la remontada que le llevó a mantener la categoría. Una fractura del quinto metatarsiano izquierdo le tuvo inactivo hasta el 14 de octubre y creó más de un problema a John Toshack. 'No he sabido cómo reemplazarlo', se lamentó el técnico a comienzos de la temporada. Desde su regreso la Real ha mejorado.

La Real que salió a Riazor fue un equipo con defensa funesta y delanteros indecisos. En ese atado de nervios y pies rígidos, el único jugador de mente preclara y pase firme fue el canterano. Y nada más comenzar el partido hizo algo grande para ganarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2001