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Reportaje:

Del 'armario' a la cárcel

Un tribunal egipcio condena a prisión a 23 jóvenes por homosexualidad

Mientras sus madres rompían a llorar desgarradoramente en plena sala del tribunal, 23 hombres, con los rostros cubiertos por máscaras blancas, fueron arrastrados ayer por la policía egipcia a la cárcel donde cumplirán sus condenas. Habían sido juzgados por el Alto Tribunal de Seguridad del Estado, en aplicación de las leyes antiterroristas que rigen en el valle del Nilo desde el asesinato, en 1981, del presidente Anuar el Sadat. ¿Eran islamistas, miembros de los Hermanos Musulmanes o de alguno de sus hijuelos violentos, como la Yihad de Ayman el Zawahri, el lugarteniente de Bin Laden? No, no lo eran. Eran homosexuales y su error, convertido en delito por decisión de las autoridades egipcias, había sido salir del armario, ser demasiado evidentes.

La policía les aplicó la ley antiterrorista tras una espectacular redada en un barco a orillas del Nilo

La condena más severa, cinco años en prisión por 'practicar la inmoralidad sexual' y 'denigrar las religiones monoteístas', recayó sobre Sherif Farahat, de 32 años. '¡Perros! ¡Sherif es inocente!', gritó un activista egipcio por los derechos gay llamado Maher, antes de derrumbarse en lágrimas en el tribunal. De los otros 22 hombres declarados culpables, uno fue condenado a tres años de prisión, 20 a dos años y otro a un año. Todos escucharon el veredicto encerrados en una jaula de hierro, como es costumbre en Egipto.

Amnistía Internacional y otros grupos defensores de los derechos humanos, al igual que diplomáticos estadounidenses, canadienses, holandeses, franceses y suecos en El Cairo, seguían este caso desde su inicio, el pasado mayo. Amnistía Internacional había pedido en dos ocasiones al Gobierno de Hosni Mubarak la inmediata liberación de los detenidos, la apertura de una investigación sobre las acusaciones de tortura y el respeto en Egipto del derecho a vivir libremente la sexualidad. Las diplomacias occidentales habían expresado su disgusto por la aplicación a este grupo de gay de la leyes del estado de excepción que rigen en Egipto desde hace dos décadas. Unos 15.000 islamistas cumplen condenas en las cárceles egipcias en virtud de esta legislación, que permite la detención a partir de simples sospechas policiales, establece juicios sumarísimos en tribunales especiales y considera inapelables sus sentencias. Así que los 23 homosexuales condenados ayer sólo pueden obtener clemencia de Mubarak.

Es improbable que el rais o presidente Mubarak atienda sus peticiones de gracia. Bajo la presión del islamismo social y político de los Hermanos Musulmanes y otros grupos aún más virulentos, Mubarak se ha aliado con los conservadores ulemas o doctores tradicionales de la ley islámica. Y no pone obstáculos a la galopante reislamización del valle del Nilo. De hecho, la detención del grupo gay es considerada en Egipto como una señal de que el rais no tolera comportamientos en público que ofendan al islam.

El pecado de los 52 hombres detenidos el 11 de mayo, 29 de los cuales fueron absueltos ayer, fue celebrar una fiesta gay demasiado obvia y ruidosa en The Queen Boat, un barco anclado en una orilla cairota del Nilo y convertido en un local nocturno. La policía hizo una espectacular redada en la fiesta nocturna y aplicó de inmediato la legislación antiterrorista a los capturados, la mayoría entre los 18 y los 30 años.

Un portavoz del Gobierno egipcio, citado por Reuters, rechazó ayer las críticas internacionales y añadió que Occidente no debe intentar imponer sus valores en Egipto. 'Tenemos que juzgar a cada sociedad por sus reglas propias, y si la homosexualidad es aceptada en otros lugares, ése es su problema', declaró. 'En Egipto, la homosexualidad es un hecho vergonzoso'.

El juicio concluido ayer es el primero masivo jamás celebrado en el Egipto contemporáneo contra homosexuales. La homosexualidad es uno de los grandes tabúes de los países árabes y musulmanes. En un mundo donde el libre acceso afectivo y sexual a las mujeres es complicado, la amistad entre los hombres es corriente. Pero se mantiene estrictamente dentro del armario.

Tal es la negativa pública a aceptar la existencia de la homosexualidad que las leyes egipcias, basadas en la charia o ley islámica, ni tan siquiera la mencionan como comportamiento delictivo. De ahí que a los detenidos en The Queen Boat se les aplicaran las leyes antiterroristas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de noviembre de 2001