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Los vuelos de Koldo Mendaza

'Aunque no pueda volar' se exhibe en el Archivo de Álava

Las figuras danzan en escorzo colgadas milagrosamente de unos frágiles hilos, en unas imágenes en negativo que recuperan sabores tradicionales de la fotografía. Se trata de la serie que ha preparado expresamente Koldo Mendaza para la sala de exposiciones del Archivo del Territorio Histórico de Álava, después de que ganase con cuatro imágenes similares el Premio San Prudencio de Fotografía del año pasado. La muestra, que juega alrededor del número cuatro, se clausura el 16 de diciembre.

Koldo Mendaza (Vitoria, 1964) es un profesional de la fotografía que ha trabajado en el campo de la publicidad y el fotoperiodismo, y en la actualidad se dedica a la docencia, siempre en el campo de su vocación. Y en su dedicación expresa a su pasión indaga en nuevos campos de la creación y la técnica fotográficas.

Su última aportación se titula Aunque no pueda volar, una mirada que trata de atrapar las tensiones de quien no puede salir de los límites de la imagen fotográfica. Son en total 16 las obras presentadas en una serie que juega alrededor del número cuatro: cada modelo participa en cuatro imágenes que están enmarcadas en un cuadrado perfecto.

Esta meticulosidad casi matemática contrasta con la aparente dejadez que invade la propia obra. Pero nada más lejos de la realidad. El trabajo que ha seguido Koldo Mendaza para llegar hasta aquí es una reivindicación de la artesanía y la dedicación plena, donde el reloj pierde su sentido.

En principio, el trabajo está realizado en 35 milímetros. Después, Mendaza volvió a copiar los negativos de los retratos de los cuerpos desnudos, pero, en esta ocasión, con el sistema polaroid. El proceso llega a su término con el colgado de la polaroid en distintos espacios para volver a fotografiarlos. El revelado de estas últimas fotografías se ha llevado a cabo con unos procedimientos artesanales en los que se ha cuidado al máximo la calidad de la copia final.

El resultado es una recreación angustiante de unos seres que tratan de sobrevivir a la tensión del mundo contemporáneo, en consideraciones del autor. 'La polaroid acentúa esa sensación de ahogo ante lo que considero que es la denuncia del estrés contemporáneo y de la devoción irracional por la tecnología', comenta Koldo Mendaza, quien ha tratado con esta serie de imágenes de ofrecer su subversión ante esta situación.

No hay que dejar de lado tampoco la situación de imposibilidad física en la que se encontraba el fotógrafo alavés cuando pergeñó esta serie, escayolado y con escasas posibilidades de movimiento.

La inauguración, hoy a las ocho de la tarde, contará con la participación del grupo Kessengue y las coreografías de Magdalena Milano, en una recreación de los ambientes que ha captado el fotógrafo alavés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de noviembre de 2001