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CRÓNICA

El Atlético vapulea al Elche

Los rojiblancos, con un Torres brillante, vencieron con comodidad

El partido 700 como técnico de Luis Aragonés fue el partido de la resurrección de Fernando Torres. El joven delantero del Atlético se encargó el solito de desentumecer a los rojiblancos, que empezaron el choque encadenando torpeza tras torpeza y acabaron enganchados a la velocidad del canterano. El Elche fue un enemigo muy menor. Tan menor, que no fue un enemigo. Los alicantinos se limitaron a defender, medio bien en el primer tiempo y fatal en el segundo.

ATLÉTICO 4| ELCHE 0

Atlético: Toni; Otero, García Calvo, Hibic, A. López; Aguilera (Dani, m. 55), Movilla, Nagore, Stankovic (Luque, m. 42); F. Torres (Correa, m. 71) y D. Alonso. Elche: Valerio; Rondo, Benja, Noguerol, Tasevsky; Ivars (Solaz, m. 59), P. García, Redondo, Moha (Moreno, m. 59); Serrano y Nino (J. A. Ramón, m. 85). Goles: 1-0. M. 22. Torres, a media altura. 2-0. M. 45. Diego Alonso, de penalti. 3-0. M. 65. Dani, anota solo. 4-0. M. 90. Correa, por bajo Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Benja, Movilla, Valerio, Serrano y Redondo. Unos 40.000 espectadores en el estadio Vicente Calderón.

El Atlético encontró un gol de fortuna en una rocambolesca salida de Valerio, que dejó el balón franco a un sorprendido Torres que no tuvo más que empujar el balón a la red. El resto fue un acto de reivindicación del chaval y de su aliado, el revolucionado sevillano Luque, que cambió el compás del partido con su velocidad.

Luque aprovechó que el partido estaba roto para demostrar con sus carreras arriba y abajo sin descanso que los jugadores sin pausa, pero con fe y regate, también pueden aportar cosas necesarias a un equipo. El sevillano dio el pase gol a Dani para que anotase el tercer tanto después de una excelente jugada individual y a punto estuvo de marcar si una intencionada vaselina no se le hubiese escapado por muy poco.

Con el partido roto el Atlético pudo haber marcado muchos más goles. Cinco, seis, los que fuera. El Elche se resignó a su suerte, renunció a atacar y renunció a defender. Renunció a todo y decidió marcharse del partido. Bueno, no todos. El meta Valerio, responsable con su fallo del primer gol, intentó compensarlo con varias actuaciones de mérito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de noviembre de 2001