Un pacto que sale caro

Para gobernar, Rosa Aguilar tuvo que ceder al PSOE el área de trabajo más importante para Córdoba

El apoyo del PSOE en las elecciones municipales de 1999 le está costando caro, por el momento, a Izquierda Unida (IU). Rosa Aguilar recuperó para su formación la alcaldía de Córdoba cediendo al grupo socialista que encabeza el ex secretario general del PSOE cordobés y ex presidente de la Diputación, José Mellado, el área de trabajo más importante de cualquier ayuntamiento, Urbanismo, en un momento además en el que esta área estaba muy dotada económicamente gracias a la venta de los terrenos del Plan Renfe, y a punto de que se apruebe el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

Frente a los 14 concejales del PP, el gobierno de coalición formado por los 9 ediles de IU y los 6 del PSOE ha tenido una vida relativamente tranquila durante los dos primeros años de mandato, pero desde hace unos meses empieza a hacerse visible un esfuerzo de diferenciación del PSOE que convierte al gobierno municipal en una estructura bicefálica. Las estrategias de Mellado, aún siendo visibles para la alcaldesa, son difíciles de frenar, pues éste desde las áreas que dominan sus concejales (Urbanismo, Cultura, Empleo y Desarrollo Económico) está tejiendo una red de proyectos que le hacen aparecer como el gran brazo de poder del Ayuntamiento.

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Así, el área de Urbanismo no sólo negocia el PGOU, con cesiones de suelo y macroproyectos como el futuro Palacio del Sur, un gran centro de congresos junto al río que ha diseñado el reputado arquitecto holandés Rem Koolhaas, y en el que Mellado se juega su credibilidad política, sino que alcanza acuerdos con las grandes constructoras y llega al corazón de asociaciones empresariales y sindicales y otro tipo de organizaciones prometiéndoles suelo para sus futuras sedes. La larga mano de este poder ha llegado a proyectar el control de la Concejalía de Infraestructuras, que ostenta IU y es muy cercana a los barrios, si bien el proyecto quedó abortado al difundir el PP la documentación sobre la que trabajaba Urbanismo para hacerse con esa área de extraordinaria importancia.

Desde la concejalía de Empleo se desarrollan acuerdos y proyectos de trabajo que encajan en el gran proyecto de la alcaldesa, Rosa Aguilar, para este mandato, que es la consecución de un Pacto Local por Empleo en Córdoba. El pacto, de difícil negociación dadas las diferencias de criterio de otras instituciones, se ha convertido en otro eje de discrepancia entre los socios de gobierno. También han ocasionado a la primera edil algunos problemas la ubicación del futuro recinto ferial de la ciudad, ya que las administraciones socialistas han hecho piña con los empresarios para que esta infraestructura se construya en la zona de Levante en lugar de en el parque joyero, como estaba previsto inicialmente. De forma curiosa, el PP ha discrepado aquí de la patronal cordobesa, a la que ha llegado a acusar de votar con el PSOE en la asamblea general de la Institución Ferial (Ifeco), mientras la alcaldesa va a verse forzada a poner dos velas: una de apoyo a los joyeros y otra en sintonía con la Junta y su propio socio de gobierno.

La intención de aislar a Rosa Aguilar en un intento de que el PSOE consiga unos resultados electorales que la ciudad le ha negado en los últimos 20 años es tan evidente que incluso ha llegado a ser una propuesta de la dirección socialista a la del PP, rechazada por éstos, que nada ganan haciendo perder votos a IU en favor de los socialistas.

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Pese a estas difíciles circunstancias, Rosa Aguilar ha conseguido, durante su mandato, bordar una imagen institucional y de cercanía a los ciudadanos, con una presencia incansable en todos los foros. Sus principales bazas están hoy en su teniente de alcalde de Presidencia y coordinador provincial de IU, Andrés Ocaña, y en su responsable económico, Francisco Tejada, que aporta una energía de la que el gobierno municipal está necesitado. Dicen, en su entorno, que Mellado la va a encontrar a su lado cada vez que intente rentabilizar para sí actuaciones del Ayuntamiento.

En cuanto al PP, tras el choque que supuso la pérdida de la alcaldía, afronta la perentoria necesidad de regenerarse para recuperar el favor del electorado. 14 concejales son muchos para una tarea de oposición que, en realidad, apenas llevan cuatro capitulares. El cabeza de cartel, Rafael Merino, es el gran ausente de la vida municipal cordobesa, especialmente desde que fue elegido diputado al Congreso. El PP se va quedando sin una cara que los electores identifiquen con la defensa de sus intereses, un vacío que no se llena porque no se sabe aún si Merino volverá a ser el candidato a la alcaldía.

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