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Detenidos dos hombres acusados de llevar en su coche al asesino del abogado de Pozuelo

La policía está tras la pista de la persona que facilitó a Arcan datos para asaltar el chalé

El asesinato del abogado Arturo Castillo López, de 47 años, el pasado 20 de junio, en su chalé de Pozuelo de Alarcón, cuenta desde el miércoles con dos acusados más. El Grupo de Homicidios ha detenido a Manuel E. L., de 54 años, y a Julio R. B., de 29, como supuestos cómplices del hasta ahora único arrestado por este crimen, Pietro Arcan Petro, un moldavo de 23 años. La policía cree que ambos le llevaron en el coche de uno de ellos y que esperaban fuera mientras Arcan asaltaba la vivienda, degollaba al letrado, hería a la esposa y abusaba de una de sus dos hijas.

El homicidio de Castillo se produjo a las cuatro de la madrugada del 20 de junio, cuando Arcan entró en el chalé de la calle de Arquitectura, en Pozuelo. Tras entrar por una ventana, irrumpió en la habitación del matrimonio, donde degolló al letrado e hirió gravemente a su esposa, Ángela S. P., de 43 años, de dos disparos en el abdomen. Después se dirigió a la habitación de las hijas y abusó sexualmente de la menor, de 15 años. La mayor, de 17, recibió un corte en la región cervical. Mientras, la madre logró avisar por teléfono a la policía.

Arcan huyó por la parte trasera del chalé, en medio de un tiroteo con la policía. Fue localizado y detenido a las 6.15 en una pasarela de la M-40. Su botín consistía en 19.000 pesetas sacadas de las huchas de las hijas de Castillo y algunas joyas.

Preguntas sin contestarLa versión oficial que mantuvo la policía tras el crimen fue que Arcan era un ladrón que siempre actuaba en solitario, ya que en otras viviendas que había robado sólo se encontraron huellas de él. Otro dato que corroboraba esta hipótesis es que en un chalé de La Moraleja (Madrid) se apoderó de las llaves de dos coches, pero sólo se llevó uno. Sin embargo, los investigadores tenían varias preguntas sin contestar. Entre ellas estaba cómo llegó el supuesto asesino hasta Pozuelo si a esa hora no había medios de transporte público. La policía tampoco encontró coche alguno que fuera utilizado por el moldavo.

Los agentes de Homicidios siguieron sus pesquisas por la zona donde se movía Arcan para reconstruir los últimos movimientos que había hecho antes de asaltar el chalé de Pozuelo. Varios interrogatorios les llevaron hasta la plaza de los rumanos de Coslada, en la confluencia de la calle de Petra Sánchez y la avenida de la Constitución. Los conocidos de Arcan señalaron a los investigadores que a éste se le había visto con Julio R. B., con el que supuestamente había participado en otros robos. La policía sometió a esta persona a vigilancia una vez que fue identificada.

El seguimiento de Julio R. B. llevó hasta Manuel E. L., al que también relaciona con el robo del chalé de Pozuelo, según la Jefatura Superior de Policía. Ambos fueron detenidos el pasado miércoles en sus domicilios de la capital. Los dos reconocieron que habían llevado al moldavo hasta el chalé del abogado Castillo en el coche de Manuel E. L., quien aceptó hacerlo a regañadientes.

En el historial policial de Julio R. B. constan dos antecedentes por tráfico de estupefacientes, mientras que su amigo Manuel carecía de ellos. Han pasado a disposición de la juez de Majadahonda que lleva el caso.

Los detenidos han asegurado que no entraron en el interior de la vivienda del abogado asesinado, sino que se limitaron a esperarle en las inmediaciones dentro del coche. Al ver llegar a la policía, que fue alertada por la esposa del letrado a través del teléfono 112, intentaron comunicarse con el moldavo, pero éste no les contestó, por lo que huyeron en el vehículo, dejando abandonado a su suerte a Arcan.

El Grupo de Homicidios no da aún por cerrado el caso, ya que está tras la pista de la persona que dio el santo (facilitó la información previa) para que Arcan asaltara el chalé. Hace un mes, la juez número 5 de Majadahonda llamó a declarar a un jardinero polaco y a su esposa que habían sido despedidos días antes del crimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2001