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Tribuna:CIRCUITO CIENTÍFICO

Todo lo real es pensable

Sea una mente pensante y el resto del mundo. La unión de estas dos partes desproporcionadas es el conjunto de todo lo que es: la realidad. En ella se basa el primer principio del método científico. Es la hipótesis del mundo real: la realidad existe y es pensable. Una hipótesis no es verdad ni mentira. Se acepta o no se acepta. No aceptar la hipótesis del mundo real es una decisión inútil. Asumirla, en cambio, ha servido para producir toda la ciencia aún vigente. El científico necesita afirmar: todo lo real es pensable. Imposible demostrar la verdad o falsedad de esta afirmación. Por eso es una hipótesis. Para demostrar que es verdadera habría que recorrer toda la realidad (una tarea infinita). Para demostrar que es falsa habría que encontrar algo real que no fuera pensable (pero ¿cómo asegurar que tal situación no se debe a una particular incompetencia?). En cambio, la tesis todo lo pensado es real se puede demostrar falsa o verdadera. Por eso es una tesis. A ello, justamente, se aplica la ciencia. Se empieza por percibir lo real. Luego se piensa una representación. Y por fin la gran cuestión: ¿hasta dónde es real tal representación? ¿Cómo saber hasta qué punto es real lo que pensamos? Se diría que, desde la mente que piensa, existir tiene grados.

La mínima manera de existir es el no existir por imposibilidad lógica. Es el grado cero. Por ejemplo, una mente puede imaginar el siguiente suceso: un individuo viaja a su propio pasado y cambia la historia. El suceso es lógicamente imposible ya que puede ser a la vez A y la negación de A (en particular, el individuo puede usar su existencia (A) para eliminar a cualquiera de sus ancestros necesarios e impedir así su existencia (no A). Es la manera más radical de ser irreal. Las contradicciones internas de lo pensado, la incoherencia lógica, anula cualquier pretensión de acceder a la realidad.

El grado uno de existencia en una realidad se da cuando lo pensado, aunque limpio de contradicciones internas, resulta que tiene contradicciones con la realidad a la que pretende acceder. Por ejemplo, se puede pensar en un barco que funcione perpetuamente tomando energía del océano (enfriando insignificativamente sus aguas). Ello no viola el principio de conservación de la energía, pero sí el segundo principio de la termodinámica. Es un barco sin problemas lógicos, pero termodinámicamente inviable. Un barco pensado así, jamás surcará aguas reales.

El grado dos de existencia en una realidad se da cuando no hay contradicciones, pero sí cierta incompatibilidad con la particular realidad. Se puede imaginar un insecto de 15 metros pero, en el planeta Tierra, sería incapaz de aguantar su propio peso. Por ello, tales criaturas sólo se ven en el cine.

El grado tres de existencia en una realidad se da cuando, sin contradicciones ni incompatibilidades, lo pensado sólo tiene que coexistir con los objetos y sucesos de tal realidad. La realidad es una potencialidad mesurable por la probabilidad. Por ejemplo, en un paisaje blanco lleno de pájaros una mariposa negra es menos probable que una blanca.

La ciencia parte de realidad para volver a ella. Es un círculo virtuoso, porque la ida y la vuelta no son simétricas. La ida sigue a la hipótesis: todo lo real es pensable, la vuelta persigue la tesis: todo lo pensado es real. El hecho trivial de que una mente pueda pensar sucesos no reales sugiere un colorario conmovedor ya que, si todo lo real es pensable y no todo lo pensado es real, entonces la imaginación es más grande que la realidad entera.

Jorge Wagensberg es director del Museo de la Ciencia. Fundación La Caixa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001