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Diez menores se amotinan en un módulo del reformatorio El Pinar

Policías antidisturbios controlaron la rebelión tras quitar palos y barras a los jóvenes

Un grupo de 10 menores, con edades comprendidas entre los 15 y 17 años, se amotinaron la noche del viernes en un módulo del reformatorio de régimen cerrado El Pinar (Fuencarral). Los jóvenes, armados con barras de hierro y palos, causaron graves destrozos en el mobiliario del centro. El incidente terminó cuando la dirección del establecimiento requirió la intervención de agentes antidisturbios, según informaron fuentes policiales.

El motín se inició por la noche en uno de los módulos del centro dependiente del Instituto Madrileño del Menor y de la Familia y que gestiona la asociación sin ánimo de lucro Cicerón desde el pasado 13 de enero, coincidiendo con la entrada en vigor de la Ley del Menor. Un menor, que ya había estado internado en otros reformatorios y que es considerado conflictivo por la dirección del centro, comenzó la revuelta. El resto de sus compañeros se fue sumando a la protesta. Arrancaron las patas de las camas, con las que rompieron los cristales de las ventanas y el mobiliario.

Los vigilantes del centro intentaron frenar la actitud violenta de los menores. Dada su agresividad no pudieron hacerse con la situación, por lo que avisaron al Cuerpo Nacional de Policía, que envió dos furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP), antidisturbios. Los agentes entraron en la zona de los amotinados y les arrebataron las armas, según fuentes policiales. Tras identificarlos, lograron 'normalizar la situación' alrededor de la una de la madrugada de ayer, sábado. Los agentes de la UIP abandonaron el centro a las dos de la madrugada.

'Separados del grupo'

Fuentes del Gobierno regional explicaron ayer que la Consejería de Servicios Sociales enviará a la Fiscalía de Menores, la próxima semana, un informe sobre el incidente para que determine si procede tomar alguna medida disciplinaria. Los 10 jóvenes que protagonizaron el motín han sido 'separados del grupo', en aplicación del reglamento, según las mismas fuentes.

El altercado de ayer no es el primero que se registra en el reformatorio El Pinar, que está gestionado por la asociación Cicerón. El primer motín se produjo el 7 de junio, cuando cuatro menores se rebelaron durante una hora en uno de los módulos del edificio. También tuvieron que intervenir los antidisturbios para reducirlos. Los jóvenes estaban armados con tres patas metálicas de mesa, un palo de madera de 60 centímetros, un trozo de silla metálica, cuatro metros de cable y una cajonera.

Las tentativas de fuga también han sido frecuentes en el centro. Un interno madrileño de 17 años intentó fugarse el 13 de marzo saltando a la carrera una de las dos vallas que rodean el centro, mientras otros seis internos y tres educadores jugaban un partido en el patio. El chaval, internado por orden judicial por un delito de robo con violencia, fue interceptado por un vigilante antes de franquear la segunda valla.

Los que sí consiguieron huir del centro cuatro días más tarde fueron M. B., de 15 años, y A. C. H., de 17. Ambos estaban acusados de delitos de robo con intimidación. Los chavales se fugaron a las 10.45 por una ventana situada en la planta baja. El 5 de agosto se fugó otro interno, un menor español de 17 años acusado de robo con intimidación. Otros cuatro lo intentaron tres días después, aunque no lo lograron. Al no lograr su objetivo, rompieron parte del mobiliario. Esta cadena de incidentes motivó que el Gobierno regional diera un aviso a la asociación Cicerón.

Un juzgado de instrucción de Madrid ordenó a mediados del pasado agosto el cierre del módulo de aislamiento por supuestos malos tratos a algunos internos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001