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La inmigración es el problema más grave para el 20% de los barceloneses

La preocupación se duplica respecto a junio

La inmigración preocupa cada vez a más barceloneses: en junio pasado un 10,6% de las personas encuestadas en el barómetro municipal la señalaba como el problema más grave, porcentaje que se ha duplicado en la consulta realizada los primeros días de septiembre, inmediatamente despúes del episodio del colectivo de subsaharianos desalojados de dos plazas de Barcelona. Esa preocupación se está acentuando en los útimos seis meses.

En noviembre del año pasado, la inmigración ni siquiera era mencionada por los encuestados. En marzo ya adquirió la consideración de problema grave para un 10,3%. Tres meses más tarde, en junio, un 10,6% de los encuestados la señalaron como el problema más grave, porcentaje que se ha disparado al 20% en el sondeo realizado la primera semana de septiembre.

Actualmente, por delante de la inmigración sólo se sitúa la inseguridad, con un 21,6% de la población que la considera el mayor problema existente. La inmigración ya pasa por delante de problemas como el tráfico que, en cambio, ha bajado a un tercer puesto en la clasificación de las preocupaciones o problemas más frecuentes de los ciudadanos de Barcelona.

En esta ocasión, además, los responsables municipales decidieron introducir algunas preguntas concretas relacionadas con el episodio del colectivo subsahariano desalojado el 6 de agosto de la plaza de Catalunya por decisión municipal, y 10 días más tarde de la plaza de André Malraux, por intervención de la subdelegación del Gobierno. Un 71% de los preguntados consideraron que no era tolerable la ocupación de la vía pública como medida de presión, argumento por el cual el alcalde Joan Clos ordenó el desalojo de la plaza de Catalunya.

Y a la pregunta de por qué el colectivo inmigrante llegó a esa situación -la acampada en la calle-, un 29,7% contestó que como medida de presión para legalizarse, un 12,8% dijo que por necesidad y un 11,1%, que por despreocupación de las instituciones. Un 4,4% contestó que los inmigrantes llegaron a ese extremo por la actuación del Gobierno central, y un 0,5%, que era por la del Ayuntamiento.

Además de la inmigración, el barómetro refleja que aumenta el malestar por las mútliples obras que se realizan en la ciudad, algo que había descendido en los últimos seis meses y que ha repuntado en la consulta de septiembre.

Otra tendencia que se está consolidando en las últimas encuestas es el descenso paulatino del número de personas que considera que la gestión del Gobierno municipal es 'muy buena' o 'buena', mientras aumentan quienes la consideran 'normal', 'mala' y 'muy mala'. Cuando se hace esa pregunta con relación a la gestión del Gobierno central, la tendencia a valorar 'mal' o 'muy mal' se incrementa notablemente.

Por líderes, Clos repite nota -un 6,1-, mientras Santiago Fisas (PP) baja un poco, de 4,4 a 4,3; algo parecido ocurre con Imma Mayol (IC-V), que pasa de 5,5 a 5,3. Joan Puigdollers (CiU) se mantiene en un 5,1 y Jordi Portabella (ERC) también se mantiene en un 5,5.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001