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Reportaje:OLIMPISMO

El cirujano empieza a operar

Rogge rescinde un millonario contrato que el ex vicepresidente Pound mantenía con el COI

Jacques Rogge, el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), no ha tardado en confirmar los enunciados que le llevaron al cargo el pasado día 16 de julio en Moscú. El eclecticismo y el tacto que caracterizan a este médico belga no le han impedido ejercer ya olímpicamente su especialidad de cirujano ortopédico. Ha empezado a operar.

Una medida tomada en medio de las preventivas de seguridad planteadas ya para los Juegos de Invierno de Salt Lake City, del 8 al 24 de febrero de 2002, ha sido significativa. Fue en la primera reunión que presidía de la comisión ejecutiva, el organismo directivo del COI, la semana pasada en la sede de Lausana. Rogge, en cuanto se enteró en la auditoría económica interna que había encargado, rompió el contrato de 200.000 dólares anuales (cerca de 40 millones de pesetas) que cobraba desde 1985 el despacho de abogados del canadiense Richard Pound, uno de los candidatos derrotados para la presidencia. La firma Stikeman and Elliott, del que fue largos años vicepresidente del COI, percibió tres millones de dólares (unos 550 millones de pesetas) en 15 años por asesorar jurídicamente al COI en las negociaciones sobre patrocinios y derechos de televisión.

El anterior presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, había acordado el contrato con Pound después del éxito financiero de Los Ángeles 84, porque necesitaba al hombre adecuado para sacar el mayor dinero posible del espectáculo olímpico. Era el momento de afianzar económicamente una empresa privada (por muy elevados que fueran sus ideales), porque amenazaba ruina. Los métodos siempre están sujetos a discusión, pero François Carrard, el director general, fue claro el pasado martes sobre su legalidad: 'Samaranch tenía potestad para hacerlo personalmente, aunque no llegó a informar a todos los miembros de la comisión ejecutiva. Le hizo la propuesta a Pound porque le dedicaba el 60% de su tiempo. Pero el COI quiere ahora encargar el trabajo a otros expertos'.

Pound se mostró sorprendido: 'Era un acuerdo completamente transparente. Yo no me he beneficiado como miembro del COI, sino como abogado'.

0Parece claro que los nuevos tiempos del COI ya tienen caminos definidos. Después del gran escándalo de corrupción sufrido en los dos últimos años, la pureza para Rogge es básica. 'Si el deporte pierde su credibilidad no es que se vaya a morir', ha dicho, 'pero sí va a perder su atracción. El deporte será fuerte si la gente cree en él. Si hay demasiado dopaje, violencia, corrupción..., si se da demasiada importancia al dinero, si se pierde el espíritu del deporte, entonces no tendremos en el futuro más apoyo de la sociedad. La credibilidad de una persona o de una organización se gana cada día, pero se puede perder en un minuto. Debemos trabajar día a día cada vez más para protegerla'.

Pound, abogado prestigioso de Montreal, no sólo era el candidato ideal para las decisivas negociaciones televisivas, según Samaranch, sino casi el único. Samaranch no quería recurrir a un estadounidense para pelearse con las grandes cadenas de su propio país. Y un canadiense le servía mucho más que un europeo. Pound, a fin de cuentas, fue clave en conseguir los billonarios ingresos asegurados por el COI hasta 2008 con los suculentos contratos firmados con la NBC. Y por ello fue largos años el gran favorito para la sucesión, aunque al final le han ido pesando sus excesivas actitudes de prepotencia y falta de tacto. Samaranch incluso le utilizó para presidir la comisión de investigación del escándalo olímpico. Ahí terminó de desheredarle, porque muchos miembros no le veían como el más calificado éticamente. Pero fue tercero en las elecciones de Moscú, con un voto menos que el surcoreano Un Yong Kim. Pound, que acusó a Samaranch de tomar partido por Rogge, dimitió de sus presidencias en la comisión de mercadotecnia y en la Agencia Antidopaje. Tras hablar con Rogge reconsideró su posición y siguió en el último cargo. Difícilmente lo hará ya en el otro.

Rogge ya ha declarado que no se trata de ninguna venganza, sino de que quiere claridad: 'La mejor medicina es la prevención, pero si se necesita cortar, yo puedo cortar sin problemas. He cortado muchas veces en mi vida'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de septiembre de 2001