Crónica:Liga de Campeones | FÚTBOLCrónica
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El Mallorca se estrena con aplomo

El equipo de Krauss derrota al poderoso Arsenal después de una excelente primera parte

A sus 35 años, Nadal conserva el porte de un defensa de alta escuela. Maneja y dirige su zona con autoridad y desde allí envía mensajes de autoestima a sus compañeros. Propulsado por esta aplastante seguridad en sí mismo, el Mallorca jugó una excelsa primera parte. Llena de ritmo, de coordinación y de carácter. Con el aplomo de un invitado constante de la Liga de Campeones, y no de alguien que debutaba en la competición como era el caso. El equipo de Krauss se movió con armonía por Son Moix, manejó el cuero a su antojo, ocupó los espacios a la perfección y dejó al Arsenal a la altura del betún.

Podría pensarse que, con la marcha de Luis Aragonés, este equipo se vendría abajo, pero no parece probable. Al contrario, puede seguir creciendo a poco que se les encuentre recambio a algunos de sus veteranos. ¡Qué veteranos!, por cierto: Nadal, Engonga (35), Miquel Soler (35), todos en excelente estado de forma pese a los muchos años.

MALLORCA 1| ARSENAL 0

Mallorca: Leo Franco; Olaizola, Nadal, Niño, Miquel Soler; Campano, Marcos, Engonga (Vicente, m. 67), Ibagaza (Novo, m. 44); Eto'o, Luque (Paunovic, m. 76). Arsenal: Seaman; Lauren, Keown, Campbell, Cole; Pires (Parlour, m. 78), Vieira, Van Bronckhorst, Ljumberg (Jeffers, m. 70) ; Henry, Wiltord (Kanu, m. 70). Goles: 1-0. Penalti de Cole a Luque, al que derriba zancadilleándole tras controlar dentro del área el mallorquinista una magnífica pared con Ibagaza. Engonga transforma la máxima pena con gran parsimonia, de tiro suave, por el centro de la portéría, engañando a Seaman, que se tira a su izquierda. Árbitro: Knud Erik Fisker (Dinamarca). Expulsó a Cole por el penalti a Luque. Amonestó a Olaizola, Pires, Niño, Henry y Vicente. Gran entrada en Son Moix. Unos 18.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas de Estados Unidos.

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Y es que el Mallorca es un conjunto bonito de ver. Tiene un poco de todo: un portero sobrio (Leo Franco), un verdadero capitán en defensa (Nadal), un medio centro inteligente (Engonga), un enganche que desborda (Ibagaza) y dos delanteros electrizantes (Luque y Eto'o). ¡Vaya pareja de delanteros! Desde que vinieron en otoño de 2000 de la final de los Juegos Olímpico de Sydney, el Mallorca no ha parado de recaudar beneficios. Cada uno a su manera, los dos son peligrosísimos: Luque, por la técnica y el aprovechamiento de su cuerpo para deshacerse de los rivales; Eto'o por la movilidad y rapidez de una anguila. Entre ambos caricaturizaron ayer la zaga del conjunto londinense, que se presumía muy sólida este año con la rimbombante llegada del central Campbell.

Evidentemente, no es un hombre de muchos nervios Vicente Engonga, que dio una lección de impasibilidad al estrenar la cuenta del Mallorca en el casillero de la Liga de Campeones. Lanzó el penalti con una pachorra descomunal. Se dirigió despacito hacia el punto de penalti, como si tuviera todo el tiempo del mundo, movió cadenciosamente las caderas hasta que...Seaman ya estaba en el suelo y Engonga marcó con un toque muy suave. Casi por el centro de la portería.

Reconvertido en lateral derecho, el ex malloquinista Lauren comenzó subiendo la banda con gran clase, aprovechándose de que el pequeño Ibagaza no podía seguirle. Pero es que Ibagaza estaba para otras tareas más importantes. Por ejemplo, para abrir con gran limpieza el centro de la defensa londinense, esa zona capitaneada por poderosísimo Campbell (mide 1,89 y pesa 89 kilos), que se suponía inexpugnable. Pero por ahí llegó Ibagaza (de 1,66 y 65 kilos), franqueó la pared a las primeras de cambio, con un simple cambio de ritmo y el balón cosido al tobillo derecho. Se lo entregó a Luque y éste fue derribado por detrás por Cole. Hubo doble premio para el Mallorca: además del penalti, la expulsión del lateral izquierdo inglés. La expulsión de Cole obligó a retroceder al centrocampista holandés Van Bronckhorst y el Mallorca aprovechó su superioridad numérica en el centro del campo para acercarse a Seaman con asiduidad. Así fue como Campbell resultó en ocasiones un juguete en manos de los habilidosos delanteros locales, y con él jugó Luque con una serie de toques de gran precisión que tal vez aprendió el delantero catalán en su época de jugador de fútbol sala.

Las buenas noticias se sucedieron para el grupo de Krauss y una de ellas le llegó por la banda derecha. El joven centrocampista andaluz Campano, de 22 años, después de debutar el sábado en San Mamés, estuvo a la altura técnica de la escuela andaluza de la que procede. Otro joven talento con pinta de progresar en las islas. No se sabe qué clase de ojeador tiene en Andalucía el Mallorca, pero debe ser bueno: allí cazó a Tristán y ahora ha cogido a Campano.

La baja de Ibagaza, que se marchó lesionado, le restó pegada e imaginación al Mallorca, que ya no mantuvo en la segunda parte el ritmo de la primera. Le cedió el balón al Arsenal y se dispuso a esperar una salida a toda mecha. Una concesión temeraria en el caso de enfrentarse al equipo de Wenger, que sabe muy bien qué hacer con el cuero. Así fue como se marchó Henry por velocidad de Nadal y éste lo enganchó en la misma línea del área grande. Sorprendentemente, el árbitro amonestó al delantero francés. Se supone que por simular penalti.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 11 de septiembre de 2001.

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