Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

Está usted en su casa

Vuelve uno del veraneo medio traumatizado por la rentrée y lo primero con lo que se encuentra es con que la Generalitat ha sacado a concurso, por 145 millones de pesetas, la gestión de un gigantesco proyecto informático que responde al sospechoso nombre de Directorio. Como uno tiene la sospecha de que eso fue algo relacionado con la Revolución francesa y con Napoleón, no deja de ponérsele la mosca detrás de la oreja, pues ya se sabe que allí rodaron muchas cabezas.

Pero no. Resulta que Directorio consiste simplemente en que la Generalitat va a entrar en nuestros correos electrónicos, o sea en nuestra casa. Sí, han leído bien. No es que nosotros entremos en su página web, es que será la Generalitat quien nos entre (con perdón). Al fin y al cabo, lo de que nosotros podamos acceder ya no nos impresiona. Viene a ser como lo de los famosos módulos Prop.

Desde que Valencia se ha llenado de estas unidades, lo que antes costaba unos minutos, ahora, tras larga cola y sucesivas ventanillas, se lleva su buen par de días. Por eso, el usuario informático de los servicios on line de la Generalitat no se hace ilusiones: es seguro que la información llegará varíos días después de que el/la enterad@ de turno te lo chive desde algún despacho de una consejería.

Mas a lo que vamos, ¿qué va a pasar cuando la Generalitat entre en nuestros ordenadores como Pedro por su casa? Dice la noticia que he leído que la Administración nos enviará cosas como aperturas de plazos impositivos, requerimientos, tramitaciones, etcétera. No me lo creo, ya se sabe que los periodistas son gente del colmillo retorcido que no sabe qué hacer para criticar al gobierno. ¡Hombre, ni que el gobierno fuese el cobrador del frac! Más bien pienso que estas visitas de la Generalitat a nuestro correo serán de pura cortesía. Por ejemplo, sobre un fondo azul de música euforizante, aparecerá cada mañana la portavoz del Consell para darnos los buenos días y las excelentes noticias de nuestra comunidad autónoma. Al fin y al cabo, cuando uno está de visita, se ve obligado a ser cortés, a alabar el horrible comedor del anfitrión y hasta a mencionar aquello de lo jóvenes que están los dueños de la casa.

Probablemente Directorio será como una especie de Canal 9, pero al revés. Aunque el canal autonómico, desde luego, barre para casa y presenta todas las noticias bajo una óptica favorable a la Generalitat, no deja de ser un medio de comunicación y, como a todos ellos, le va lo morboso y lo siniestro. Nuestro Directorio, en cambio, se especializará en 'hablar en positivo', como ahora se dice. Un ejemplo. ¿Que se han quemado más de cuatro mil hectáreas en Xert y que el desastre ecológico es de los que hacen época? No importa. Directorio anunciará con tono optimista, que hemos logrado que se quemen más hectáreas que en Aragón, donde este verano ha ardido una cifra muy similar en la zona de Riglos. La consecuencia está clara. Como seguimos teniendo más desierto que ellos, luz verde al Plan Hidrológico Nacional y que nos quiten lo bailado.

Otro ejemplo. ¿Que un defecto en los dializadores de la empresa Baxter ha puesto a la sanidad valenciana contra las cuerdas? Nada de hablar de responsabilidades jurídicas y de llevar el asunto a la Audiencia Nacional. Menos aún, entrevistas con los médicos y con los familiares de las víctimas. Directorio afirmará imperturbable que esto ha sido una consecuencia de la lentitud con la que se están desarrollando las privatizaciones de los servicios públicos y que si Baxter hubiese tenido participaciones en la Consejería de Sanidad seguramente no nos habría mandado los filtros defectuosos.

Tercera y última muestra de las ventajas de Directorio. Es evidente que el curso escolar ha comenzado con los problemas de siempre y que los medios nos traen las protestas indignadas de los padres y el decaimiento fatalista de los docentes.

Unas declaraciones del conseller de Educación, hechas en el valenciano normativo de la Academia neonata, pondrán las cosas en su sitio. No es que falten aulas y las hayan sustituido por barracones. No es que la permanente inestabilidad laboral y vivencial de los profesores sea el resultado de la incompetencia de los gestores. Nada de eso. Las clases se albergan en barracones para que los niños, ante la recesión que viene, estén más curtidos y preparados para la lucha por la vida. Naturalmente que los de los barracones son los de los barrios pobres. Como que son los que sufrirán el paro y las pasarán canutas. En cuanto a los profesores, esa pobre gente a la que mueven cada año y que tiene que buscar piso y colegio para los hijos en día y medio, tampoco hay que exagerar. Si quieren enseñar a otros la cera que arde -o sea, los contratos basura-, mejor será que lo hayan experimentado primero.

Ya lo ven, todo va bien. No hay nada como echarse un chute de Directorio al punto de la mañana. Yo al menos, por si acaso, me acabo de poner Internet en casa para estar preparado. No vaya a ser que en la primera salida del invento regalen pases para Terra Mítica y me quede sin ellos.

Ángel López García-Molins es catedrático de Teoría de los Lenguajes de la Universidad de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001