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COLUMNA

La idea de España

Después de pasar sus vacaciones en 'territorio comanche', es decir, en la Comunidad de Les Illes Balears, gobernada por el enemigo socialista en coalición con nacionalistas, separatistas y demás ralea, el primer ministro español, señor Aznar, se ha dirigido a tierras de su Castilla, donde se ha dado un baño ascético-religioso en el monasterio de Silos, con un recoleto almuerzo con sus monjes y, por la noche, un baño laico de una multitud adicta, con cena incluida, en Quintanilla de Onésimo. Durante su veraneo en Menorca, el presidente Aznar permaneció silencioso a pesar de la que estaba cayendo a lo largo del mes de agosto: Gescartera, terrorismo, inmigración.... Apenas unas palabras de compromiso y para salir del paso después de las dos visitas al Rey, en Marivent, que se hicieron públicas y con presencia de periodistas. (Porque hay otra visita, de cuyo motivo nada se ha hablado, y que se realizó al día siguiente de la primera entrevista que Aznar mantuvo con el Rey el día 6 de agosto. Sólo el ABC dió noticia de la misma. ¿Por qué volvió Aznar a Marivent a las veinticuatro horas de haberse reunido con el Rey? No sería, imagino, para recoger el móvil y el tabaco que se dejó olvidados el dia anterior).

El caso es, como decía, que Aznar se reunió con sus amigos de Quintanilla de Onésimo, cumpliendo el ritual anual antes de incorporarse a su trabajo en la Moncloa. Reunión que aprovechó para lanzar un discurso en el que, en lugar de referirse a los problemas del verano (Gescartera, terrorismo, inmigración...) se dedicó a arremeter contra el PSOE y, en particular contra su secretario general, Rodríguez Zapatero, a quien acusó de 'no tener un modelo claro de Estado y de poner en riesgo la idea de España'. ¡Vaya por Dios! Ahora resulta que Zapatero pone en peligro la 'idea de España'. Pero, ¿qué idea? Porque si es la 'idea' que de España tiene el señor Aznar, esa España no existe. Cierto es que al señor Aznar -y a no poca gente de la derecha conservadora a la que representa- le gustaría que España respondiese a esa 'idea' suya. Pero la idea de una España unitarista, de una España uniforme, es decir, la idea de la España 'una, grande y libre', no es que no exista, es que no ha existido nunca. Aquello de que 'Castilla forjó España' y que 'España es Castilla', latiguillos con los que se ha querido formar a tantas generaciones por parte de algunos historiadores y determinados políticos son estereotipos que se han venido abajo siempre que en España ha existido libertad a lo largo del siglo pasado. España está formada por un conjunto de pueblos, de naciones -la Constitución las denomina nacionalidades- que están ahí, que han dejado oir su voz cuando ha habido libertad, por mucho que les moleste a Aznar y a quienes como él piensan. ¡Y les molesta mucho! Y les obnubila el cerebro. Ha dicho Aznar, por ejemplo, refiriéndose a los socialistas, que pregonar el 'federalismo asimétrico' o el 'nuevo federalismo', significa nada menos que atentar 'contra la soberania de todos los españoles' (¡!).

Zapatero -ha dicho Aznar- pone en peligro la 'idea de España'. Y lo ha proclamado desde su Castilla profunda, desde Quintanilla de Onésimo. De poco le ha servido su veraneo en Menorca. Parece ser que el viajar no ilustra tanto como dicen. Parleu-li del mar, germans, clamaba el poeta refiriéndose a Castilla y su gente. Para Aznar es igual. Ni hablándole del mar ni bañándose en él.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2001