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Scolari: '¡Tiren mucho a gol, que Chilavert tiene 400 kilos de grasa!'

Ya que Brasil tiene los nervios a flor de piel en vísperas del duelo ante Paraguay que puede dejarlo fuera del Mundial de 2002, el entrenador Luis Felipe Scolari -El Felipón- decidió avivar los fuegos. Informado de que Paraguay no podrá contar con dos de sus mejores astros -Ayala y Gamarra- y que el lateral izquierdo Caniza también está sin condiciones físicas, el técnico eligió el portero Chilavert como blanco preferencial en la guerra de nervios. En un partido preparatorio disputado entre titulares y reservas el pasado domingo, sus gritos sorprendieron: '¡Tiren, tiren mucho a gol, que Chilavert tiene 400 kilos de pura grasa!'.

Hay una gran expectativa en Brasil por el partido de mañana en Porto Alegre. Señal de los tiempos: no hace mucho, los brasileños consideraban que jugar contra Paraguay era poco menos que un paseo. Ahora, un mes después de quedar eliminados de la Copa América ante Honduras, una derrota aplastaría aún más al maltrecho fútbol del país de Pelé, y por primera vez en la historia Brasil correría serio riesgo de quedar fuera de un Mundial.

A las tres de la tarde de ayer, dirigió un entrenamiento con el equipo completo. Fue el primero y el último antes del choque, lo que sirve para demostrar el estado de las cosas en el país del fútbol. Dos de las estrellas, Élber (del Bayern) y Lúcio (del Bayer Leverkusen) solo pudieron presentarse el domingo, por compromisos de sus equipos. Resultado: no serán titulares. La otra novedad es que Rivaldo jugará como atacante. El propio jugador hizo el pedido a Felipón. Al dejar de ser centrocampista para moverse al ataque Rivaldo podrá empezar a deshacer su mala imagen en Brasil: la de un eximio atleta en el Barcelona que se transforma en mediocre en la selección.

El equipo titular se formará con Marcos, Juan, Cris, Roque Junior, Belletti, Eduardo Costa, Tinga, Leonardo, Roberto Carlos, Rivaldo y Edílson. Ocho de cada diez brasileños tendrían una inmensa dificultad en señalar los equipos de más de la mitad de los jugadores. Difícilmente alguien podría explicar quien diablos son Cris, Tinga o Eduardo Costa.

Brasil vive días de tensión futbolera y Chilavert, uno de los mayores egos del fútbol mundial, lleva ya su dardo clavado y eso puede volverse en su contra. La mancha estimula al hombre que tiene en sus guantes el futuro de la mayor potencia del balompié.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 13 de agosto de 2001.

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