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Torres pone la guinda en Leganés

En el campo perfecto para recrear la tensión del regreso a los campos de Segunda División, el nuevo atlético de Luis Aragonés, lanzó un guiño con mensaje a su afición: este año no nos coge de sorpresa. Los rojiblancos ya han aprendido la lección, o al menos, eso pareció ayer en Butarque. Una buena defensa, muy segura; un centro del campo paciente y con recursos, en el que sobresalió Movilla; y Torres arriba. El pequeño Torres. El hombre que se está especializando en arreglar los partidos trabados, el hombre que termina dando sentido a los partidos como el de ayer, duros, de pelea. El joven delantero se inventó una combinación secreta con Javi Guerrero que acabó en penalti. El chaval lo transformó a su manera, sin discusión posible, con calma.

Antes de la salvadora redención de Torres en el minuto 90, el Atlético y el Leganés plantaron los dos mecanos de acero que sus técnicos pretenden construir en el centro del campo. En el primer tiempo, los titulares; en el segundo, los suplentes. Los primeros 45 minutos enseñaron control y colocación por parte de los dos equipos. Escuadras serias, bien organizadas atrás, tácticas...pero sin gracia y sobre todo, sin gol. Ni el Leganés ni el Atlético. Ni el Atlético ni el Leganés dispararon a puerta practicamente en ese periodo. Guardaron las distancias y movieron bien la pelota. En el bando rojiblanco Colsa demostró que puede ser el músculo necesario a añadir al cerebro de Movilla. Muy atento, el cántabro dio seguridad a un centro del campo que si echaba en falta algo era eso, seguridad y criterio. En ese aspecto el Atlético puede sentirse satisfecho de la prueba. La zona medular ha adquirido peso. Mucho peso, una auténtica cura de engordamiento.

El segundo periodo trajo las carreras, los contragolpes, los descuidos... y a Torres. También a Aguilera, que se entretuvo regateando a medio equipo del Leganés en el minuto 70, pero cuando ya solo le quedaba el meta Raúl se bloqueó, se le acabó el oxígeno y perdió la pelota.

Otro ratoncillo bullicioso que aprovechó el descontrol de los partidos rotos fue el pequeño Javi Guerrero. El delantero, que ya ha sido avisado de que Luis no cuenta con él, se dedicó a arañar la defensa del Leganés desde todos los flancos: por el centro, por la izquierda y por la derecha. Quería demostrar que sí vale para el equipo y le daba lo mismo el lugar para hacerlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de agosto de 2001