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REPORTAJE

Niurka no baja los brazos

'Estoy lista para salir a buscar los siete metros', advierte la saltadora

Han sido dos años complicados, de indefinición y de búsqueda. Un año 2000 de disputa y de decepción con el veto cubano a su participación en Sydney. Un año 2001 de reencuentros, de regreso a Rafael Blanquer, el técnico que la guió en Sevilla. 'Ha sido un año de altibajos, sí. No ha sido una temporada tan regular como la 99. Este año he estado entre 6,20 y 6,80 metros. Pero', advierte la hispano-cubana, de 33 años, 'llego lista para salir a buscar los siete metros'. Y las medallas. 'Sí, el oro estará en más de siete metros'.

A Niurka Montalvo no la saluda Fiona May, la italiana que quedó segunda en Sevilla; tampoco se detiene para darle los buenos días Alberto Juantorena, del Comité Olímpico Cubano. Dos problemas que tampoco le afectan. 'Fiona no sé por qué no me habla. Y lo de Cuba ya lo tengo superado. El Mundial ya es una prueba importante como para añadirle otras historias. Si me lo tomara como una revancha sería yo la que no sabría disfrutar'.

Montalvo parece, pues, una optimista. Una optimista ilustrada. 'Es un año post olímpico', dice, 'y como siempre, las marcas se resienten, las atletas estamos más inestables durante la temporada. Y ésa es la razón por la que hay que tener a todas en cuenta. Todas se han preparado para esta competición'. Sólo una, la siberiana Tatiana Kotova (7.12), ha pasado esta temporada de verano de los siete metros. 'Exceptuándola, las demás hemos estado entre 6,50 y 6,88', analiza Niurka. Gotovska está en 6,88, la brasileña Maggi en 6,87, Rubliova en 6,86, Hanaoka en 6,82, Heike Dreschaler, la alemana campeona olímpica en Sydney, no ha pasado de 6,79; y May, Fiona, la italiana de Sevilla, está por la misma marca.

Todas son veteranas. Casi todas han pasado de los 30. Menos Kotova, campeona de Europa sub 23 en 1997, que a los 25 años parece haber encontrado la madurez tras una progresión regular. En 2000 ganó la plata en Sydney y pasó por primera vez la barrera de los siete metros. Este año, en esa distancia se ha acomodado. Desde allí esperará hoy a las viejas competidoras. Las mujeres de la experiencia. A Niurka Montalvo, claro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2001