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Antena 3 retrata a Miguel Indurain 10 años después de su primer Tour

La cadena estrenará mañana un reportaje dedicado al ex ciclista

Cuando Indurain trata de explicar a Ion, de dos años, su historia deportiva a través del álbum familiar, al menor de sus hijos sólo se le ocurre preguntarle en qué fotos aparece él. Su madre, Marisa, contiene la risa y le explica que en aquella época aún no había nacido. Ion acaba de ver a su padre fotografiado con un maillot de ciclista, está subido a lo más alto de un podio y, entre sus brazos, sostiene a un bebé, su hermano Miguel. Ahora tiene cinco años, el mismo número de veces consecutivas que su padre se alzó con la victoria en el Tour.

Secuencias como ésta integran El corazón más grande del mundo, un reportaje producido para Antena 3 por la agencia Capa España y con el que se pretende mostrar el lado más humano e íntimo de Indurain.

Su estreno (mañana al filo de la medianoche) coincidirá prácticamente con el décimo aniversario del primer y mítico triunfo del navarro en Francia, que se cumplirá el próximo 28 de julio. Para poder elaborar este documento, el equipo de Franck Duprat convivió seis semanas con Indurain.

Quemar bicicletas

El reportaje de Antena 3 recoge, entre otros amigos y compañeros del pentacampeón del Tour, los testimonios de los ciclistas Tony Rominger, Perico Delgado y Abraham Olano, así como de los directores deportivos Eusebio Unzue, Javier Mínguez y Manolo Sainz, y del doctor Calabuig. Este médico de la Clínica Universitaria de Navarra desvela cómo tuvieron que fabricar una bicicleta especial para registrar la fuerza y resistencia excepcionales de Indurain, que en sus primeros entrenamientos acabó quemando las bicicletas que utilizaban el resto de corredores. Su potencia máxima era de 500 vatios.

Doce años de profesional, casi trece. Los últimos cinco muy seguidos, con 150 días al año fuera de casa. 'No te da tiempo a disfrutar de lo que haces', recuerda Miguel Indurain tras haber alcanzado de nuevo, ya sin los pedales pegados a la planta de los pies como alas, la cumbre del Tourmalet, donde logró vestirse de amarillo por primera vez.

En su casa familiar, Indurain rescata de un cuarto oscuro y desordenado algunas de las decenas interminables de regalos y trofeos que han ido coronando su vida sobre el sillín.

De la mayoría ya ni se acuerda. 'Esto es de cuando era infantil', comenta, tras haber leído la inscripción de una de las copas más pequeñas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001