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Pujol apela al 'orgullo patriótico' de los militantes de Convergència i Unió para consolidar la nueva federación

El líder de CiU, Jordi Pujol, apeló ayer al 'orgullo patriótico' de todos los militantes nacionalistas para que se vuelquen en el proceso de creación de la nueva federación, que debe constituirse antes de que acabe el año. Pujol y el líder de Unió (UDC), Josep Antoni Duran, trataron de insuflar ánimo a los simpatizantes de CiU en Castelldefels durante el primer acto conjunto de la coalición tras los acuerdos para su refundación, y ambos se mostraron convencidos de que CiU puede volver a ganar las autonómicas. No obstante, el líder que encabezará sus listas, Artur Mas, no acudió al acto y apenas fue mentado por los oradores.

A pesar de que CiU había revestido el acto con gran trascendencia, Mas prefirió desplazarse a Castelló d'Empúries para participar en los festejos de hermanamiento de esta población con una localidad alemana. A la puesta de largo de la nueva CiU asistieron unas 600 personas del Baix Llobregat y de Barcelona y el evento, en la práctica, siguió exactamente el mismo esquema que cualquier acto electoral clásico. Ni siquiera se colocaron carteles especiales: se recurrió a los de antiguas campañas, con un lema utilizado en varios comicios: CiU: garantía de futuro.

Pese a ello, tanto Duran, como especialmente Pujol, concedieron una gran importancia al evento. Ambos políticos expresaron con rotundidad su confianza en el futuro de CiU y en su continuidad como 'principal fuerza política de Cataluña' y evitaron toda expresión que incomode a sus respectivos socios. En contraste con su intervención reciente en Montbrió del Camp, en la clausura de la Escuela de Verano de CDC, Pujol no dijo que los acuerdos comportaran la creación de 'una sola fuerza política', expresión que suele exasperar a Unió, recelosa por mantener su propia soberanía.

Los gestos estuvieron tan calculados que incluso los asistentes, militantes tanto de Convergència como de Unió, parecieron estar mentalizados para no herir ninguna sensibilidad: interrumpieron con aplausos casi las mismas veces a Duran y a Pujol. En ocho ocasiones al líder de Unió y en nueve a Pujol, si bien éste pidió una ovación para la consejera de Enseñanza, Carme-Laura Gil, con lo que, en la práctica, empataron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de julio de 2001