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CARTAS AL DIRECTOR

El suicidio de la señora Kohl

Deprimida y desesperada, la señora Kohl se quitó la vida días atrás porque no podía ya soportar la condena de vivir a oscuras, lejos de la luz del Sol, que le provocaba alergia. ¿Cómo llegó a ese estado de desesperación?

Alguien que la conocía y la escuchaba, su confesor, Erich Ranistetter, sabía que el origen de su padecer se encontraba en los sucesivos escándalos que envolvieron a su marido, Helmut Kohl, y que la psique de su esposa no pudo seguir soportando (EL PAÍS, 8 de julio de 2001).

La enfermedad psicosomática en la que acabó expresándose el dolor de la señora Kohl impedía todo contacto con ese mundo exterior del que provenía la información y la vergüenza. Su confesor pudo escucharla y comprenderla, pero carecía -naturalmente- de los conocimientos profesionales necesarios para ayudarla a recuperarse psíquicamente.

Con sorpresa, veo que EL PAÍS del 10 de julio de 2001 recoge la opinión de médicos especialistas en alergias a la luz solar para intentar informar acerca de la enfermedad de la señora Kohl. Allí se clarifica la 'verdadera alergia', las reacciones fotoalérgicas por exposición al sol, ingesta o aplicación de sustancias, formas de diagnóstico, prevención y tratamiento. Pero ni una palabra proveniente del campo de la psicología, como si sólo pudiera pensarse el cuerpo como objeto de la medicina y se estuviese huyendo de abordar el mundo de las emociones, siempre tan estrechamente unido a los fenómenos somáticos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de julio de 2001