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ENTREVISTA

"Aporto el bagaje de mi experincia de muchos años"

Richard Pound, por su mayor experiencia, habría sido el primer favorito, de no haber surgido Jacques Rogge. Pero sus responsabilidades y su vehemencia, a veces, le han quemado bastante, creándole enemigos hasta el punto de haber circulado anónimos en algún momento contra él. Pero no le da importancia. No ha tenido reparos en apoyar a Pekín para 2008, con el natural enfado de Toronto y su amigo, el también polémico australiano Kevan Gosper, ha tenido que disculparse ante la comisión de ética formada para la campaña por darle públicamente su voto.

Pregunta. ¿Por qué se presentó el último de los candidatos?

Respuesta. Quería saber antes quiénes eran los otros rivales.

P. ¿Y qué posibilidades tiene?

R. Aporto el bagaje de mi experiencia de muchos años, porque yo no sólo he trabajado cuando ya había dinero, sino también antes, cuando el coche no tenía gasolina. Y tengo experiencia de mando, como ejerzo ahora en la Agencia Mundial Antidopaje.

P. ¿Es el dopaje uno de los problemas que abordaría?

R. A medio plazo, el número uno. Primero, desde el punto de vista educativo en los jóvenes. Después, en el plano legal. Y está claro que el movimiento olímpico por sí solo no puede con todo. Los gobiernos deben apoyar. Hay países que lo hacen ya muy bien, como Francia, y otros que aún están empezando, como Estados Unidos. Pero ahora ya hay dinero para la investigación y el trabajo, cinco millones de dólares, y la guerra es posible.

P. ¿Será continuista si gana?

R. Intentaré mejorar lo mejorable, adaptando el olimpismo al mundo actual, pero manteniendo las bases importantes logradas bajo el mandato de Samaranch. Seguir con el desarrollo del deporte, buscar una implicación cada vez mayor de la juventud, estudiar el programa olímpico...

P. ¿Ya no es su delfín?

R. Bueno, nuestros enfrentamientos fueron fuertes, pero no duraron mucho. Me dio una buena lección en Atlanta mostrándome que aún tenía el poder al lograr que llegara a vicepresidente en la comisión ejecutiva por sólo dos votos sobre el indio Kumar. Después... hay que repartir juego.

P. Como negociador por parte del COI de los derechos de televisión de los Juegos Olímpicos, ¿es posible controlar la independencia frente al dinero?

R. Sí, y es muy importante. He negociado 17 años y con problemas. Pero siempre he mantenido que ninguna decisión podía influir en la independencia del COI. Lo primero que he dicho siempre para empezar las reuniones con la NBC ha sido: 'Partimos sobre la base de que los Juegos jamás se celebrarán bajo otras condiciones que no sean las del COI. Si no se acepta esto, me levantaré y no habrá ningún trato'. Y con los grandes patrocinadores internacionales, lo mismo.

P. ¿Está marcado el camino contra la corrupción?

R. Sí, porque se ha creado la comisión de ética con todo el poder para decidir sobre cualquier caso que se produzca.

P. ¿Cree que le pasará factura haber presidido la comisión de investigación de Salt Lake City?

R. No creo, porque por esa teoría somos cinco candidatos y cada uno tenemos pros y contras. Por ejemplo, hay una estadounidense [Anita DeFrantz], y Estados Unidos no ha sido precisamente nuestro aliado.

P. ¿Su cena de París con Un Yong Kim fue precisamente una alianza con quien no tenía buenas relaciones por su implicación en el escándalo?

R. Fue una cuestión de cortesía. Coincidimos y cenamos, sin más. Cada uno tiene su camino.

P. ¿Puede perjudicarle que haya mayoría de miembros europeos?

R. Creo que no. Para elegir miembros de la comisión ejecutiva sí se tiene en cuenta que haya representación por continentes, un equilibrio, pero para presidente no hay por qué. Yo soy un candidato para el mundo entero y de nacionalidad canadiense, no estadounidense.

P. ¿Cree también que la elección es cosa de tres: Rogge, Kim y usted?

R. Sólo digo que los medios de comunicación opinan que hay cinco candidatos y que tres tienen más posibilidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de julio de 2001