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El Gobierno retocará la regulación de móviles para que Xfera preste servicio

Móviles, Airtel y Amena tendrán ancho de banda según la demanda

El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha adelantado ya a las compañías de telefonía móvil (Telefónica Móviles, Airtel, Amena y Xfera) buena parte de las medidas que prevé aprobar para adaptar el sector al retraso de la tecnología de tercera generación (UMTS).

Durante esta semana, ambas partes tienen previsto reunirse para discutir estas cuestiones, así como una rebaja y cambios en el método de aplicación de la tasa por el uso de espectro radioeléctrico (140.000 millones de pesetas este año) para los próximos ejercicios. Es probable que de los encuentros resulte un borrador de normativa.

Los cambios supondrán un nuevo reparto del espectro (las frecuencias por las que discurren las transmisiones de voz y datos), la posibilidad de que Xfera empiece a dar servicio lo antes posible con la tecnología disponible (GSM) y la probable desaparición del servicio MoviLine de Telefónica antes de la fecha prevista (2007), precisamente para que el nuevo operador disponga de espacio para arrancar GSM.

Cuando concedió las licencias de UMTS en marzo de 2000, el Gobierno estableció que las operadoras debían lanzar los nuevos servicios multimedia en agosto de este año. Sin embargo, la ministra reconoció en abril que no hay tecnología disponible para cumplir el calendario y retrasó la fecha hasta mediados de 2002. Además, Birulés suspendió el concurso para conceder dos nuevas licencias que había aprobado el Consejo de Ministros en diciembre por falta de espacio radioeléctrico para ello y retrasó la aprobación de los operadores de móvil sin red propia (operadores móviles virtuales, en la jerga del sector).

Problema El problema principal surge ahora, porque Xfera no tiene capacidad para utilizar la tecnología GSM, la que usan en la actualidad sus competidoras, ni una versión avanzada de la misma (GPRS), con la que Móviles, Airtel y Amena pueden prestar ya servicios muy similares a los que se darán con UMTS y, por tanto, anular la amenaza que puede representar un cuarto operador.

La solución puede estar de nuevo en las frecuencias que emplea Telefónica Móviles para prestar servicio a través de MoviLine. A este servicio están abonados menos de 250.000 usuarios, que empiezan a suponer una carga para la operadora, ya que debe garantizarles la misma cobertura técnica y comercial en toda España que a los casi 14 millones de clientes de MoviStar.

El ministerio, que se planteó utilizar esas frecuencias para conceder las dos nuevas licencias de GSM que ha cancelado, pretende ahora cedérselas a Xfera para que pueda empezar a dar servicios GPRS a principios de otoño. La compañía, controlada por la constructora ACS, el grupo hispano-francés Vivendi-FCC y la finlandesa Sonera, tiene a la canadiense Nortel y a la sueca Ericsson como proveedores de equipos UMTS, pero ante la eventualidad de que pueda empezar con tecnología GSM-GPRS ha acordado ya compartir infraestructuras con Airtel y Telefónica Móviles.

En principio, todos ganan. Xfera puede empezar antes de que sus rivales lancen masivamente los nuevos servicios GPRS y se sature más el mercado (ya hay más de 25 millones de usuarios); Telefónica se ve liberada de MoviLine, cuyo fin se preveía en 2007, aunque reclamará compensaciones para sustituir el servicio que presta con esta tecnología en zonas de difícil acceso (asegura que le supone un coste de unos 120.000 millones de pesetas). Airtel podrá rentabilizar toda la capacidad de su red y Amena podrá jugar esta baza en las negociaciones sobre la tasa o sobre materias que pueden afectar a otras empresas del grupo Auna, al que pertenece. Por su parte, el usuario español podrá disponer de Internet móvil antes que sus vecinos europeos.

En el marco de la nueva redefinición, el Gobierno se comprometería a transferir a Móviles, Airtel y Amena el ancho de banda del que aún no disponen en la banda GSM 1800 y por el que ya han pagado casi 2.500 millones cada una. No obstante, para evitar más conflictos -Amena se quejó a Bruselas porque no le ha sido cedido ese ancho de banda-, Ciencia y Tecnología tiene previsto vincular la cesión de espectro a la necesidad probada de capacidad de cada operador en lugar de a la licencia misma, como ha ocurrido hasta ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de julio de 2001