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Rocío Dúrcal dice que es más difícil cantar bulerías que tangos

Rocío Dúrcal (Madrid, 1944) lleva más de 40 años en el mundo del espectáculo. La niña prodigio del cine de los sesenta vive ahora dedicada a la música. De las rancheras con las que ha triunfado en México -la conocen como "la española más mexicana"- ha saltado al tango. Entre tangos y mariachis, su nuevo trabajo, incluye 10 clásicos como Caminito y A media luz, grabados con guitarras, trompetas y vihuelas.

"No me asustan los retos; ha sido así desde que empecé a trabajar a los 15 años, pero todo lo que hago es con respeto", dice la artista, que realizará una gira por España en julio y agosto, tras 11 años de ausencia en los escenarios españoles.

Se define como "rarita, tontorrona y romántica". María de los Ángeles Heras Ortiz hace un alto para la entrevista camino del aeropuerto de Barajas. Viste vaquero negro, camisa amplia, top blanco y zapatillas deportivas. Lleva apenas una semana en España. Viene de Miami, donde tiene casa y pasa parte del año, y de poner punto final a una gira que ha incluido actuaciones en Nueva York, Houston y San Antonio. Entre tangos y mariachis, su nuevo trabajo, fue una idea del músico Bebu Silvetti. El disco se grabó en 10 días. Con todas las canciones enlatadas realizó una segunda prueba para "suavizar" algunas voces. Siempre lo hace así. "Ensayo en el cuarto de baño", cuenta con naturalidad. "Si mi marido dice que no le parece mal, pues ya está".

Debutar en el mundo del tango no ha supuesto ningún problema para esta curtida artista. "Tenía que cantar como canto, igual que cuando hago boleros o rancheras. Yo empecé versionando a Marifé de Triana, y a lo largo de mi carrera he sido muy versátil, lo mismo jotas que bulerías. Paco de Lucía me enseñó a cantar bulerías, y eso es mucho más difícil que un tango". No le asusta que los puristas del tango pongan el grito en el cielo cuando escuchen sus versiones mexicanizadas. Su secreto es el respeto: "Procuro hacer las cosas con naturalidad y cariño. Por ejemplo, nunca me he puesto un sombrero mexicano para cantar una ranchera, porque soy española".

Lleva 11 años sin "cantar en mi tierra", pero justifica su ausencia por problemas económicos. "No me daban los números. Llevo un equipo de más de treinta personas, entre las que se cuentan 16 mariachis, y no se les puede mover fácilmente. Tampoco soy una artista que esté empezando". La gira, que inicia en Madrid el 20 de julio, incluye temas de su nuevo disco y un revival de toda su carrera. Canciones como Más bonita que ninguna o Acompáñame son las fijas del repertorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 2001