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Los daños por el derrumbe en Gerencia de Urbanismo obligan a cerrar el edificio

La gestión urbanística en la capital está paralizada a consecuencia del derrumbe ocurrido, a última hora del domingo, en la sede de la segunda tenencia de alcaldía, Gerencia Municipal de Urbanismo y Concejalía de Obras, situada en la calle de Guatemala, 13, y Paraguay, 8. Los 1.300 funcionarios que trabajan en los 30 departamentos del edificio no pudieron acceder ayer a sus puestos de trabajo, y fuentes municipales desconocían anoche en qué fecha se restablecerá la actividad, ya que el derrumbe de las 17 vigas de hormigón que sostenían los 2.000 metros cuadrados de techumbre de hierro y cristal afectó a la red informática.

El inmueble, realizado por el ingeniero Carlos Fernández Casado, está incluido en el Catálogo de Elementos Protegidos, y la cubierta que se desplomó era uno de sus elementos más característicos. Trabajadores de la Gerencia señalaban ayer que, de haberse producido el desplome en un día laborable, podría haber sido una tragedia, ya que bajo la techumbre pasan cada día decenas de funcionarios para acceder a distintas dependencias; ese espacio se usa, además, como aparcamiento.

El cierre del edificio afectó también al millar de ciudadanos que acuden diariamente a realizar algún trámite relacionado con los más de 900.000 expedientes abiertos en Urbanismo. Esta semana concluye el plazo dado para que se presenten las actas sobre la inspección técnica de edificios (ITE) en los 18.000 inmuebles protegidos de la capital, trámite que han pasado 11.300 fincas, según Ignacio del Río, concejal de Urbanismo y segundo teniente de alcalde. El caos ocasionado por el siniestro afectó al propio Del Río, a Elena Utrilla, concejal de Obras, y a Luis Armada, gerente de Urbanismo, que tuvieron que buscar despachos provisionales.

Ignacio del Río reconoció ayer que los servicios informáticos del inmueble están dañados, porque, al caer, la bóveda acristalada 'arrastró las canaletas' con las guías de fibra óptica. Del Río descartó, sin embargo, que se haya podido producir una pérdida de datos, aunque los servidores se encuentran en un cuarto junto a la zona donde cayeron los cascotes.

Técnicos de la propia gerencia y del Instituto Eduardo Torroja inspeccionaron ayer el inmueble para comprobar si el desplome ha dañado a la cimentación. A última hora de la tarde se restableció el suministro eléctrico y para hoy, martes, está previsto restablecer también el agua. Aun así, el concejal no cree que la zona de registro -abierta al público para la presentación de recursos y otros trámites- pueda estar operativa antes del lunes. Otras fuentes del departamento apuntaban que la red informática -donde se registran todas las entradas y modificaciones en los expedientes- puede tardar en estar activa casi un mes.

Al igual que en los derrumbamientos de las calles de Gaztambide y del Factor, ocurridos en marzo pasado y en los que perecieron tres personas, en la Gerencia Municipal de Urbanismo se están realizando obras de acondicionamiento. Por ello, desde PSOE e IU se exigió al alcalde, José María Álvarez del Manzano, y a Del Río que asuman sus responsabilidades por la falta de control en las obras. Los portavoces de la oposición municipal, Matilde Fernández (PSOE) e Inés Sabanés (IU), criticaron que el Ayuntamiento 'pida a los madrileños lo que él mismo es incapaz de hacer'.

'La falta de cuidado y de protección de los edificios en Madrid se ha manifestado del modo más gráfico: se ha hundido el techo no de un garaje, sino del corazón mismo de la sede de Gerencia de Urbanismo', dijo Fernández. Sabanés, por su parte, considera que 'hay una responsabilidad política enorme'. 'No se estaba controlando la obra, y esto, en un edificio municipal, implica que hay responsabilidades directas tanto de Ignacio del Río como del alcalde. Ya no puede ser fatalidad ni mera casualidad que se caigan los edificios en Madrid. Hay una clara imprevisión por parte del gobierno municipal', enfatizó Sabanés. Ambas ediles se felicitaron de que el hundimiento ocurriera en día festivo, porque ello evitó 'una tragedia'.

Para paliar los efectos del cierre de la gerencia, el Ayuntamiento recomienda que se acuda a los registros de las juntas de distrito, al de la Casa de la Villa, en la plaza del mismo nombre, y a unas dependencias provisionales habilitadas en la sede de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) y del área de Obras. Los funcionarios se mostraron críticos con esa medida y con la actuación de los responsables de Urbanismo, que no dieron ninguna explicación sobre el siniestro e intentaron minimizarlo como un derrumbe que afectaba a unas antiguas cocheras. 'En esa zona aparcan cada día 240 vehículos; pero, además, es una especie de plaza pública donde nos encontramos con otros compañeros', explicaba indignado M. F. tras leer una nota sobre la puerta de entrada que remitía al servicio de información telefónica 010 para que consultase cuándo podrá volver a su trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de junio de 2001

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