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Jaime Blanch protagoniza 'Descalzos por el parque'

Alrededor de 130 ancianos que ni recordaban la última vez que fueron al teatro acudieron invitados el jueves 21 de junio al reestreno de Descalzos por el parque, de Neil Simon, en el teatro Reina Victoria. La nueva adaptación de la célebre obra, a cargo de Descalzos Producciones, está protagonizada por Jaime Blanch, Marta Puig, Yolanda Arestegui, Jesús Cisneros y Antonio Albella, bajo la dirección de Pilar Massa. La vinculación de Massa y Blanch a la ONG Solidarios fue la que propició que este centenar de ancianos pudieran presenciar la actuación.

Marta Puig es la señora Banks, una madre 'totalmente al uso' a quien le cambia la vida un encuentro con el vecino de arriba, Víctor Velasco, un tipo al que su yo teatral, Jaime Blanch, tildó de 'enloquecido, trasnochado, anacrónico y frívolo'. En esa órbita doméstica se mueven Paul Bratter-Jesús Cisneros (también productor), un abogado inquieto ante su primer caso y algo agobiado por su pizpireta esposa, esto es, Corie Bratter (Yolanda Arestegui), una mujer 'muy enamorada' que pugna por romper 'el cordón umbilical' sin que su madre sufra. Y, ajeno a todos -o no tanto-, pulula Harry Pepper-Antonio Albella, un operario que tiene 'un papel corto pero con matices extraordinarios', según apuntó.

El veterano actor Jaime Blanch confesó que ha sido 'la primera vez' en su vida en que ha pedido que le concedieran un papel. 'Me quedé enamorado del personaje y pedí a Jesús incorporarme', dijo durante la presentación. 'Se lo pedí porque, a estas alturas de la vida profesional, hay que lavarse la cabeza por dentro, oxigenarse', justificó. No es la única vía de escape que Blanch ha encontrado frente a tanto adocenamiento.

Taller en la cárcel

El actor dirige todos los sábados, desde octubre, un taller de teatro en la cárcel de Soto del Real. 'Lo necesito. Mi droga es el ser humano y hay gente estupenda a la que hay que dar una oportunidad. Habría que intentar que la prisión no se limite a privarle de libertad a una persona. Lo importante es que haga algo dentro', destacó. Blanch ensaya con un grupo de presos La venganza de don Mendo. 'Están reaccionando muy bien. Acuden voluntarios y yo les exijo un compromiso. Trabajamos de las tres y media hasta la ocho y a veces imagino que estamos en un colegio mayor, a no ser por el ruido de las rejas', señaló. Y por tono de la voz, según recalcó la representante de Solidarios. 'Habrá que ver cómo resulta La venganza de don Mendo con acento colombiano', manifestó.

Mendos carcelarios aparte, Blanch tiene por delante todo el verano para 'oxigenarse' con este 'viaje a través de la mente humana' concebido por Neil Simon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2001