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CARTAS AL DIRECTOR

De La Latina

Soy vecino del madrileño barrio de La Latina desde hace poco más de seis meses. Aquí he descubierto lo maravillosa que puede ser una ciudad en su concepción de lugar transformado por el ser humano para dar cabida a una gran cantidad de diferentes desarrollos de seres humanos. En el centro de Madrid esa diferencia se exhibe a los ojos de todos, pues la vida transcurre en su mayor parte en la calle. Es esa diferencia la que hace grande a una ciudad y a su cultura.

El objeto de mi carta no es otro que el defender esa diferencia. Desde hace unos cuantos domingos, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido que sea la Policía Municipal la encargada de evitar que en la plaza de San Andrés se concentre la gente joven para disfrutar del clima y sus beneficios. Entiendo que pretenden evitar las molestias que a determinada gente pueda ocasionarle esta natural concentración.

Pues bien, considero que ni el fondo ni la forma de actuación de este Ayuntamiento, tanto en ésta como en otras actuaciones similares, conduzcan al conjunto de vecinos a un entendimiento mutuo. La imagen de agentes armados atacando la pacífica diferencia me recuerda a ingratos tiempos pasados o me da la sensación de que Madrid, si no nos damos cuenta, se convertirá muy pronto en una ciudad sin apenas atractivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2001