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Entrevista:JUAN RAMÓN DE LA FUENTE | Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México

'Nuestra universidad es el laboratorio social de México'

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es el mayor centro universitario de habla hispana, con 250.000 alumnos, 30.000 profesores y 25.000 empleados. Desde noviembre de 1999, su rector es el catedrático de Medicina y ex ministro de Salud Juan Ramón de la Fuente (Ciudad de México, 1951), que se hizo cargo del puesto en uno de los momentos más críticos de los 90 años de historia de la institución. Durante 291 días, entre abril de 1999 y febrero de 2000, el campus de la Ciudad de México estuvo paralizado por la mayor revuelta estudiantil desde la tragedia de Tlatelolco, en 1968. La protesta, desencadenada por una subida de las tasas finalmente descartada, concluyó con un asalto policial que se saldó con más de 600 detenidos.

'Tenemos en puertas una reforma que comparte elementos del proyecto de ley de universidades del Partido Popular'

La UNAM es la cantera tradicional de los líderes políticos y económicos de México, así como el principal centro de debate social, cultural y científico del país. En los últimos años ha dedicado una atención especial a la cuestión indígena y a la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), liderado por uno de sus licenciados, el subcomandante Marcos.

Pregunta. ¿En qué situación se encuentra la UNAM? ¿Se han superado ya los efectos de la huelga del año pasado?

Respuesta. En su mayor parte, sí. Estamos en plena actividad académica, científica y cultural. Creo que el costo social todavía no está del todo recuperado; es algo que va a tomar, seguramente, un poco más de tiempo. A mí lo que me parece extraordinario es la vitalidad de la institución. Después de un paro tan largo, tan oneroso, ha costado trabajo, pero la UNAM está de pie y trabajando, y, además, tiene en puertas una reforma que, por cierto, comparte muchos de los elementos que aquí se están discutiendo a propósito de la iniciativa del Gobierno del Partido Popular de la nueva ley de universidades.

P. ¿Cuáles son los objetivos de la reforma que pretende poner en marcha?

R. Fundamentalmente, revisión del marco jurídico y de la estructura administrativa, evaluación académica y financiamiento.

P. ¿Cuántos alumnos tiene actualmente la UNAM?

R. Tiene 250.000 alumnos, lo cual la convierte en la universidad de habla hispana más grande del mundo. Además, tiene más de 30.000 profesores y unos 25.000 empleados. Nuestra oferta educativa es muy vasta: desde preparatoria (bachillerato), con 100.000 alumnos, hasta doctorado.

P. ¿Puede seguir creciendo?

R. Creo que ya ha llegado a su límite, excepto quizá en el posgrado, que puede crecer un poco más. Precisamente por eso necesitamos revisar, entre otras cosas, la estructura administrativa. Necesitamos hacer un ejercicio profundo de descentralización para que pueda funcionar con mucha más eficiencia que la de ahora, que sigue teniendo un esquema centralista totalmente rebasado ya por la vía de los hechos.

P. ¿Quién nombra al rector de la UNAM?

R. Lo nombra la Junta de Gobierno, como parte de la autonomía universitaria. La Junta de Gobierno nada tiene que ver con las estructuras gubernamentales. Está integrada por 15 personas nombradas por el Consejo Universitario, que a su vez está integrado por 130 profesores, alumnos y trabajadores. El mandato del rector es de cuatro años y renovable.

P. ¿Qué consecuencias va a tener en la Universidad el cambio de Gobierno en México?

R. Creo que será positivo para todo el país. Ocurre, en mi opinión, que la transición en México apenas empieza, y esto ha generado, como es natural, cierto desconcierto en diversas esferas. No ha faltado quien pensaba que el proceso de la transición concluía el primero de diciembre con la instalación del nuevo gobierno. En realidad estamos empezando. Algunas expectativas no se han cumplido de manera inmediata, pero creo que en el balance es una transición que está ocurriendo de manera tersa.

P. ¿Cómo se entiende con el presidente Vicente Fox?

R. Yo no soy militante de ningún partido. Conocí al presidente Fox cuando era gobernador de Guanajuato y la relación con él ahora yo la definiría como respetuosa y cordial. Hemos tenido alguna divergencia, también hemos encontrado algunas convergencias, pero lo más importante es que hemos podido conversar sobre ambas y hay un marco de respeto. Con el alcalde de México, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), también hay una relación cordial, fluida. Después del conflicto hay una conciencia muy clara por parte de ambos Gobiernos de que a la UNAM hay que respetarla, y en la medida de lo posible, apoyarla. Espero que se mantenga este tono.

P. ¿Cómo definiría usted la influencia que la UNAM ejerce sobre la sociedad mexicana? Se dice que es algo más que una universidad.

R. La UNAM tiene en México una influencia como yo no he visto que tenga ninguna otra universidad en otras partes del mundo, por razones históricas, geográficas y, lo más importante, por razones sociales y políticas. ¿Cuáles son las razones históricas? La UNAM ha venido recogiendo a lo largo de los años muchas misiones que en otros países se le encargan a otras instituciones que no son universitarias: la Biblioteca Nacional, el Jardín Botánico, los buques oceanográficos, el Servicio Sismológico Nacional... Las razones geográficas consisten en que la UNAM es una institución nacional, con centros en 21 Estados del país, y ello le da una cobertura territorial muy importante. Las razones sociales y políticas tienen que ver con el hecho de que de la UNAM han salido la mayoría de los cuadros dirigentes del país en los ámbitos públicos y privados. Además, la UNAM ha sido siempre una suerte de laboratorio social en el que muchos de los fenómenos y de los procesos políticos de México se han adelantado, han surgido o se han catalizado en la Universidad.

P. ¿Qué papel está desempeñando la UNAM en la resolución del conflicto indígena en México?

R. Importantísimo. Buena parte de la discusión sobre los derechos indígenas se ha dado en la Universidad, desde puntos de vista tan trascendentes como los de Miguel León Portilla -reciente premio Menéndez Pelayo-, uno de los que más han defendido los valores indígenas, hasta la discusión política abierta con los estudiantes y los profesores. La presencia de Marcos, que es egresado de la UNAM, y la caravana zapatista, en la Ciudad Universitaria, fueron de los eventos más importantes de todo el proceso. La cuestión indígena en la UNAM está viva.

P. ¿Cómo colabora la UNAM con las universidades españolas?

R. El exilio español tuvo gran influencia en diversos ámbitos de la vida cultural, intelectual y, sobre todo, en el campo de la sanidad en México. Hoy que el tema de la inmigración parece estar nuevamente en la agenda internacional es oportuno recordar cómo conjugamos ese fenómeno hace poco más de 60 años. Ahora lo vamos a recordar a través de dos dos cátedras extraordinarias, una con la Universidad de Barcelona y la participación de la Generalitat, que será la cátedra Joaquim Xirau, y otra que he convenido con el rector de la Universidad Complutense, Rafael Puyol, que llevará el nombre de José Gao, un distinguidísimo filósofo que fue rector de la Complutense y luego profesor de la UNAM. Creo que ése es el modelo de las nuevas relaciones que queremos ir estableciendo con las universidades españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2001