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OPINIÓN DEL LECTOR

Libertad de enseñanza

Venimos viendo el tema de los centros concertados, sobre la disponibilidad de plazas en dichos centros. Pero el debate se está desvirtuando, se pretende hacer ver que lo que se está poniendo en tela de juicio es la libertad de enseñanza. Parece que sin la existencia de los centros concertados no hay libertad. Pero me pregunto qué pasa en los centros públicos. ¿Qué son?, ¿entes donde se adoctrina a los alumnos, donde la educación está en niveles ínfimos, en donde los problemas de convivencia son infinitos? Pues no. Son centros como los demás, donde se da una enseñanza de calidad, donde se procura formar a los alumnos como personas dándole distintos puntos de vista, y no una sola visión de la realidad, en definitiva, centros plurales. Plurales en todo, desde el nivel económico, social y cultural del alumno, hasta el del profesorado.

Aquí es donde reside la verdadera libertad de enseñanza, en que los profesores pueden pensar y hacer en sus clases lo que en conciencia crean conveniente (dentro de los parámetros legales) y no como en los centros concertados (paladines de la libertad de enseñanza) que tienen un ideario religioso, en la mayoría de los casos, que impiden esta libertad a los profesores.

Lo que subyace de la tan cacareada libertad de enseñanza (por los que nunca la han querido) es una cuestión económica. Los centros incitan a los padres a pedir más plazas de concierto para ganar más dinero. Los padres que los mandan a estos centros sólo buscan el bienestar de sus hijos, pero de una manera egoísta: no quieren que sus hijos se junten con otros (con la chusma).

La libertad de enseñanza no es libertad de elección de centro, sino sobre todo libertad para enseñar aquello que se cree más conveniente para los alumnos. Si se quiere una formación religiosa, esta se da en los centros públicos.

La enseñanza no puede transformarse en un negocio privado ya que eso si que iría en contra de la libertad de enseñanza. Con el dinero público no se pueden subvencionar privilegios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001